Dr. Jorge Alfredo Lera Mejía. Especialista en políticas públicas.
La transformación económica que vive Altamira plantea también nuevos retos para la educación superior de Tamaulipas. En este contexto, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) tiene una gran oportunidad de ampliar estratégicamente su presencia en la zona sur, mediante un nuevo anexo o extensión de su Campus Tampico-Madero hacia la frontera territorial con Altamira.
El actual Campus Sur de la UAT, localizado sobre avenida Universidad, constituye desde hace décadas uno de los principales polos académicos de la región.
Sin embargo, el crecimiento urbano, industrial y logístico del corredor Tampico-Madero-Altamira hace necesario pensar en una nueva etapa de expansión universitaria.
No se trataría de competir, sino de complementar el ecosistema educativo que ya existe.
Desde hace más de tres décadas opera en Altamira el prestigioso IEST Anáhuac, mientras que hacia el puerto se encuentran instituciones como el Tec de Monterrey/Tecmilenio, la Universidad Tecnológica de Altamira, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN y el Tecnológico Regional de Altamira.
La propia UAT cuenta con experiencia y vocación para atender las necesidades productivas regionales. Su Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, por ejemplo, forma parte históricamente del Campus Tampico-Madero desde 1971.
La oportunidad es particularmente evidente ante el nuevo ciclo de inversiones que experimenta Altamira. De acuerdo con la Secretaría de Economía de Tamaulipas, existen 42 proyectos de inversión confirmados en el sur del estado, con más de 5 mil 806 millones de dólares y una expectativa de 8 mil 192 empleos.
A ello se suma el Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar de Altamira, contemplado dentro del Plan México. El proyecto comprende aproximadamente 1,638 hectáreas y busca convertirse en plataforma para nuevas inversiones productivas, industriales y logísticas.
En este escenario, la UAT bajo el liderato del rector Dámaso Anaya Alvarado, podría diseñar un campus especializado en carreras vinculadas con ingeniería industrial, petroquímica, logística portuaria, comercio exterior, energías, inteligencia artificial, automatización, administración, turismo, arquitectura y desarrollo urbano, además de programas técnicos y de posgrado construidos conjuntamente con el sector empresarial.
La vinculación con la Asociación de Industriales del Sur de Tamaulipas (AISTAC) sería fundamental. La organización ya reconoce la importancia de relacionar a la industria con las universidades para actualizar programas y generar oportunidades para los estudiantes.
El dinamismo de Altamira también comienza a reflejarse en nuevas inversiones comerciales y turísticas.
Para este miércoles 12 de agosto está prevista la inauguración de una nueva tienda Liverpool Express en la Plaza Marie de Altamira, mientras que el jueves 13 de agosto se contempla la colocación de la primera piedra del proyecto hotelero Torre Marriott, de 42 pisos, acompañado de un moderno centro comercial impulsado por el grupo Signum.
Estos proyectos representan algo más que nuevos establecimientos: muestran que Altamira está transitando de ser exclusivamente un gran polo industrial y portuario hacia una economía urbana más diversificada.
Por ello, ampliar el Campus Sur de la UAT hacia Altamira sería una inversión en capital humano y en competitividad regional. La educación superior debe anticiparse al desarrollo, no llegar después de él.
La coyuntura es propicia. Con el respaldo de los gobiernos estatal y municipal, la vinculación empresarial y la visión académica de la UAT, un nuevo espacio universitario en Altamira podría convertirse en uno de los proyectos educativos estratégicos de Tamaulipas para las próximas décadas.
