NOSTALGIA
A mis casi setenta y cinco años, me preguntaron: ¿cuál de los tiempos vividos fue mejor?.
Tardé en contestar, un sentimiento de melancolía con nostalgia invadió mi cerebro al recordar y mirar en el mapa mental, los recuerdos que golpean mi mente, se amontonan como queriendo decir ¡yo primero¡.
Puse orden
y me dije: primero los más antiguos.
Los tiempos que viví de niño, fueron felices, ausente de responsabilidades y compromisos.
Después llegó el tiempo de estudio, la primaria, fue una feliz rutina, levantarse “ hacer la cama” salir bien pulcro, el uniforme que lavaba y planchaba sin una arruga mi mamá MARIA, bien peinado, los zapatos boleados y una bendición, me acompañaron los días de primaria, al regreso hacer la tarea, comer y después cenar y luego, al otro día, empezar de nuevo.
Mi Padre fue comerciante desde que lo conocí, hasta el último día de su existencia. Tuvo un espacio en el Mercado Zaragoza a unas cuantas cuadras del puente internacional Reynosa-Hidalgo.
Cuando estuve en quinto año en la primaria Miguel Hidalgo en el turno vespertino, me permitió el acceso a las primeras responsabilidades.
Llevarle, en una portavianda la comida a Don BENJAMIN, después de comer se iba a echar “ un coyotito” en el mezanine de la tienda y yo me quedaba al frente del negocio, con el encargo de atender a los clientes, la mayoría turistas en un 70%, vender y cobrar, por dos horas.
Corrían mis once años de edad.
Esa época me gusto.
En esa época aprendí del placer que se siente trabajar y recibir una remuneración. En ese tiempo me daban 0.20 centavos mexicanos para comprar algo en el recreo. Era suficiente.
Del trabajo, me pagaban un “ tostón”, un moneda de 0.50 centavos que traía la imagen de Cuauhtémoc.
Eso me gustó, y mucho, ¡ no saben el placer que sentía traer un tostón en la bolsa secreta del pantalón ¡.
Pasó la primaria y llegué a la Secundaria José de Escandón.
Debo Decirle, Comentarle y Contarle que fui muy buen estudiante. Apodado “Homo Sapiens” pase mi vida secundaria y prepa trabajando con mi papa y cada dos meses como notificador del IMSS. No recuerdo quien me recomendó.
En secundaria ya no le lleve “ el lonche “ a mi padre. Lo que más extrañe fue el tostón que me ganaba todos los días.
En ese tiempo mi Padre, emprendedor como ahora se les llama, de dedicó a un negocio familiar que era comprar a granel, tostar o freír cacahuates, semillas de calabaza, empacadas como snaks y frutas secas y especias.
Fui un vendedor, changarro por changarro de un sector determinado por mi padre para que no nos amontonemos unos a otros vendedores.
A cambio de una comisión por las ventas.
De ese concepto aprendí que el esfuerzo tiene su recompensa, entre masa vendiera, mas era mi ganancia.
(Encontré un nicho de mercado de consumo e-s-p-e-c-t-a-c-u-l-a-r-).
El sector que me toco atender era de la calle Aldama hasta Madero, de la calle Bravo hasta una cuadra más de la Plaza de Toros.
En ese sector se encuentra la zona roja. Un lugar que estaba prohibido para mí, tan solo mirar.
Mi horario de trabajo era de las 6 pm a las 7.30. En ese tiempo, debía recorrer los negocios.
Batallaba para vender todo lo que cabía en una caja de manzana trepada a un bicicleta “ bufalo” rin 28.
Pero me encontré con esos lugares no santos que, tan solo dos de ellos, me compraban todo en 20 o 30 minutos.
La pregunta que hacía con esa hora que me faltaba para cubrir mi horario.
Como era temprano, y “ aún no llegaba la clientela habitual”, pedí permiso al “ bartender” de que me permitiera tomar una hora para aprender a jugar carambola de tres bandas.
Me hice vago ( competente) para la carambola. Hay testigos de los compañeros que nos íbamos de pinta en la escuela preparatoria en los tiempos libres, sábados y domingos en los “ Billares Tampico”.
Todo iba bien……hasta que un día…………..
Un tío me descubrió y me puso el dedo con mi apá.
Aparte de ser un buen estudiante, fui buen jugador de billar y trabajador. Fue una buena época, de mucho aprendizaje. En la escuela de la academia y de la vida fue una simbiosis antecedió a la persona que soy, hasta este día.
Aprendí que la constancia, perseverancia, actitud y los más importante la audacia que produce la adrenalina del riesgo que se corre en cada decisión.
Como la que tome con un grupo de compañeros para fundar una logia ajefista, “ Juárez y la Reforma “.
Tiempos de juventud, divino tesoro, tiempos felices, sin alcohol, sin drogas, sin celular.
Pero con un profundo convencimiento de que estudiar para trabajar produce emociones, necesarias para pronosticar el futuro económico.
Llegó el tiempo de partida, a las 18 años, emprendí la salida de mi familia y de Reynosa.
Estudie la carrera de Contador en la UAT, Facultad y Universidad que son como unos segundos padres, MI ALMA MATER.
En los padres biológicos aprendí los valores de la familia y ser independiente, la UAT fue el camino para obtener conocimiento.
Fui buen estudiante, primer lugar en la generación, examen público con reconocimiento por el gobernador de la época, MANUEL A. RAVIZE.
La experiencia en el saber acerca de la Contaduría Pública con la educación dual recibida en la UAT y en el despacho de JAVIER DE LOS SANTOS a quien no me canso de dar gracias de frente y sus espaldas.
Se puede decir que me enseñaron a trabajar como burro.
Después ya no es historia. Lo que puedo decir es que todas las etapas de mi vida fueron felices, hice lo que debía hacer, tomando iniciativas y riesgos en los emprendimientos y decisiones que he tomado solo.
Contrareloj, contra convencionalismos he sido creador de “ otra forma de hacer las cosas”.
Ahora a mis casi setenta y cinco, sigo trabajando por la, inquietud que me provoca aportar mi conocimiento para encontrar la línea más corta entre dos puntos, el de salida y el de llegada.
Esta colaboración nace se una pregunta que tarde en contestar.
No todo fue mil sobre hojuelas, tiempos buenos, también tiempos de angustia por los riesgos sin pensar que no era yo el equivocado, era el gobierno por sus malas decisiones.
Vivía todas las devaluaciones, el error de diciembre de 94, el crack de la bolsa en época de De la Madrid.
Sufrí los embates de un embolia a los 52 años, que “ casi” muero, fueron seis meses de angustia.
Pero…… aquí estoy.
Bendecido por el Señor JESUS.
Soy un egresado de la UAT y de la escuela de vida, donde para abrir el camino se manejó machete y estrategia.
Mi correo: humbertografico@yahoo.com.mx
