Humberto Prieto: El Monólogo del Congreso

Por Martín Díaz / Periodismo con Firma
El Congreso del Estado de Tamaulipas ha dejado de ser la “Casa del Pueblo” para convertirse en el set de grabación de un solo hombre. Tras analizar la producción informativa de la Legislatura 66 en lo que va del 2026, la conclusión es tan clara como alarmante: la pluralidad democrática ha sido asfixiada por un guion diseñado para el lucimiento personal de Humberto Prieto Herrera (HPH).

En el departamento de prensa del Congreso, la tinta fluye generosa solo cuando se trata de escribir el nombre del Presidente de la Junta de Gobierno. De los últimos 60 comunicados oficiales, el 26% —uno de cada cuatro— tiene a “HPH” como protagonista absoluto. Mientras los otros 35 diputados pelean por un renglón en las menciones grupales o se pierden en el anonimato de “las comisiones unidas”, Prieto Herrera ha secuestrado la narrativa institucional.

La estrategia de este hiper-protagonismo es metódica:
La “Mañanera Legislativa”: Un formato de vocería unipersonal utilizado no para transparentar el trabajo colegiado, sino para que el diputado fije “su” postura sobre temas críticos —como las cuentas públicas o la fiscalización de las COMAPAs—, desplazando a los presidentes de las comisiones respectivas.

El Silencio de los Otros: Para la oficina de prensa, la oposición del PAN, el PRI o MC simplemente no existe; no proponen, no debaten, no respiran. Pero incluso dentro de la misma bancada de MORENA y el PT, el eclipse es total: o eres satélite de la Junta de Gobierno, o eres invisible para el boletín oficial.

Propaganda con Cargo al Erario: Utilizar el comunicado No. 7452 para presumir una encuesta que lo sitúa como “el mejor evaluado” rebasa la línea de la información pública. Es, lisa y llanamente, propaganda política pagada con el dinero de los tamaulipecos.

¿Para eso se paga una estructura de comunicación social? ¿Para que actúe como la agencia de relaciones públicas de un “puntero” que ya tiene la mirada puesta en la siguiente boleta electoral?
El Congreso es, por definición, un cuerpo colegiado; el espacio del contraste y la representación de la diversidad de Tamaulipas. Sin embargo, lo que hoy tenemos es un monólogo autoritario. El departamento de prensa ha confundido la institucionalidad con la idolatría, transformando los comunicados en un diario de campaña permanente donde la labor de los demás legisladores es, en el mejor de los casos, decorativa.

Si la “Transformación” incluía secuestrar la voz del Poder Legislativo para alimentar la proyección de un solo actor, entonces no estamos ante un avance, sino ante un retroceso al viejo estilo del caudillismo mediático. En la “Casa del Pueblo”, hoy solo se escucha el eco de una oficina; el resto de los diputados, por voluntad u omisión, han aceptado ser simples extras en la película de Humberto Prieto.

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