Por Martín Díaz
Durante cuatro años, Hugo Reséndez ha manejado los destinos de Ciudad Victoria a través de un patrón que lo obedece ciegamente. El actual Secretario del Ayuntamiento, y principal asesor de un Alcalde Eduardo Gattas cuya falta de intelecto ya no es un rumor sino una crónica de gobierno, probó las mieles del poder controlando el guion desde las sombras. Se convirtió, sin nombramiento oficial ni voto ciudadano, en el personaje más influyente y, para muchos, el verdadero Alcalde de la capital.
Pero ahora, el titiritero ha mandado un aviso: ya no quiere estar detrás del escenario.
Su postura inicial fue un juramento de aparecer “sí o sí” en la próxima boleta electoral, una bravata que recientemente se ha matizado con el más diplomático, y no menos elocuente, “sí le gustaría ser Alcalde”. Esto es la confirmación de la lectura más crítica de esta administración: la ineficiencia de la marioneta ha sido el trampolín perfecto para que él busque el rol estelar en este show. Después de una gestión marcada por las pifias, el acoso, las denuncias por violaciones a reglamentos y la exhibición pública de la ignorancia legal, Reséndez se siente lo suficientemente fuerte como para dar el salto. Quien ha conducido a Morena al desprestigio en la capital de Tamaulipas ahora reclama un cargo público como medalla.
La Alianza de la Carencia y la Ambición
El Alcalde Gattas ha demostrado infinidad de veces que el intelecto no es su fuerte, que pensar no es lo suyo y que sus alcances son muy limitados. Ante esta carencia, en lugar de buscar un auxilio calificado, recurrió por simple amistad a Hugo Reséndez.
Este “abogado” ha demostrado reiteradamente su profundo desconocimiento de las leyes, de las funciones y de las limitantes que tanto él como Secretario, como su jefe el Alcalde, deben conocer y respetar. El resultado de esta alianza es un gobierno donde la ley no se respeta.
Bitácora de Ignorancia y Abuso
La pifia inaugural de la administración fue querer ratificar al gabinete de la pasada administración (incluido él mismo) por pura ignorancia legal, o peor aún, por dolo. Esto los hizo quedar como ignorantes y “gandallas” ante los ciudadanos.
Pero los errores se volvieron sistemáticos abusos:
Acoso Institucional: El constante acoso hacia los miembros del gabinete los ha llevado a ser acusados reiteradamente por abuso de poder. En cualquier municipio donde la ley se respete, esta conducta ya le hubiera costado la chamba a ambos.
Violación a la Norma: Las denuncias presentadas hace un año en el Congreso del Estado por violaciones reiteradas a los reglamentos municipales son la prueba irrefutable de que la ley es un estorbo para quien hoy opera el municipio.
Delito Impune: Haber ocupado una oficina, firmar oficios y girar instrucciones sin tener un nombramiento oficial que lo amparara es otro delito cuestionado que se suma al expediente de Reséndez, una muestra de que el poder se ejerce sin rendir cuentas.
Conclusión: El Riesgo de Subir al Guionista
Hoy, la ineficiencia crónica de Gattas ha dejado a Morena tan desprestigiado en la capital que, aun sin una oposición organizada, el partido está en riesgo real de perder la capital de Tamaulipas, lo que sería un golpe demoledor para Morena.
Los resultados de cuatro años de gobierno son verificables: desorden institucional, decisiones fuera de norma y un deterioro sostenido de la vida pública municipal. En ese contexto, que uno de los principales operadores de este periodo aspire a presentarse como eventual relevo no representa una corrección del rumbo, sino su continuidad. El propio Reséndez ha afirmado que “si quiere”. El problema es que ha tenido cuatro años para demostrarlo, con poder real y capacidad de decisión. No lo hizo.
Consta en hechos.
