LOS HECHOS/ SENDRISMO POLÍTICO

POR José Inés Figueroa Vitela

Lo más ejemplificante y placentero no está en las rutinas.

Desde que participo en actividades de senderismo, está que no me acabo el entorno cercano, por no hablar de lo de más lejos.

Solo dentro del municipio de Victoria capital, hemos transitado en repetidas ocasiones algunas rutas y en cada recorrido, nos hemos encontrado con variadas novedades, escenarios que no habíamos notado y que por igual llenan -como suele decirse- el alma, el cuerpo y la fe.

El reciente fin de semana que vivimos a ir al Huizachal, en lugar de tomar la vieja ruta del Camino Real, conocida como el “Camino Rojo”, nos metimos por veredas en dirección recta a la montaña, para conocer la Cueva de los Novios, montículos y arroyuelos circundantes.

Por esa zona, igual hemos explorado en momentos distintos los puentes de piedra de la época previa a los automotores, cascadas, estanques, la Casa del Obispo, la de El Gringo, el parque para acampar, el cerro de la cruz que ahora ya tiene virgen en las inmediaciones y cada vez que vayamos por esa ruta, estoy seguro que algo más encontraremos, porque invariablemente así ha sucedido hasta ahora.

En el mismo sentido podría compartir referencias de las otras experiencias campestres por la zona de Pino Solo, La Reja, El Balcón de Montezuma, Los Troncones, El Ojito, Las Joyas de Miquihuana, que hemos recorrido en más de tres ocasiones cada una y en todas hemos disfrutado una experiencia distinta.

Se los digo, literal, por quienes no se han dado esa oportunidad de caminar por “el monte”, sacudirse de las rutinas y llenarse de la naturaleza que es paz, fuerza, entusiasmo, disfrute de la vida.

Pero también lo comparto como un parangón de los tiempos inéditos que nos está tocando vivir en materia de política, política pública, política gubernamental, política partidista y electoral.

De manera recurrente, los actores, observadores, opinadores públicos, siguen remitiéndose a los marcos de referencia del antiguo sistema político nacional, que dominó durante el siglo pasado y terminó revelándose como el PRIANISMO; el bipartidismo que pasó de la competencia a la simbiosis.

Que si cuántos comités y militantes empadronados tienen, que si cómo anda su relación con los aliados y la oposición, que sí un prospecto es o no nominado cual será el saldo de las urnas, que si hay o no “operación cicatriz”, que los premios de consolación, los amagos y las persecuciones como principios de orden.

Todo eso, que fue propio el viejo sistema, no tiene más vigencia, hasta ahora, en el ejercicio de los llamados gobiernos, partidos y movimientos de la Transformación.

Muy por encima de lo que se haga desde dentro y fuera del partido gobernante y sus aliados, el bono electoral que acompaña a MORENA en este momento político y los mediatos procesos electorales, tiene más que ver con las formas, que con las personas.

Un sistema ideado y puesto en marcha por ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, que ha venido a consolidar y acrecentar la Presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO a nivel nacional, mientras en lo local lo hace el Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA.

El pueblo no deja de reconocer que han sido los gobernantes de esta corriente, quienes han venido a hacer efectiva la justicia social, con el reparto del tesoro nacional entre toda la sociedad, con especial impacto en los sectores más necesitados, a quienes se llegó a negar el acceso a proyectos de vida dignos en las postrimerías del viejo sistema.

Incluso entre la clase media y algunos de los sectores pudientes, a quienes no representa mayor cosa los apoyos sociales repartidos por el estado, que por supuesto reciben, manifiestan aprecio por las medidas adoptadas a favor de las clases depauperadas.

Es la más clara definición de la máxima aplicada: por el bien de todos, primero los pobres.

Por eso, hoy la política electoral, transitando por los mismos caminos, en cada incursión encuentra novedosas experiencias que igual resultan espectaculares, animosas, satisfactorias en el horizonte de quienes las aprecia.

Todo mundo echamos a volar la imaginación, entre quienes de hurgar, decir y predecir hemos hecho oficio, y de aquellos quienes a la política y el servicio público se han hecho, o quieren hacerse, pero unos y otros, al final del día, no sabemos exactamente qué vamos a encontrarnos.

Solo tenemos la esperanza fundada de que será bueno.

Que así sea.

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