Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Madero, Tam.- En una escena cuidadosamente medida, entre café caliente y
micrófonos atentos, el diputado federal de la segunda circunscripción, Adrián Oseguera
Kernion, reapareció ante la prensa local con un mensaje que buscó equilibrio: reivindicar su
trabajo legislativo, cerrar filas con los gobiernos en turno y enfriar cualquier lectura
prematura sobre aspiraciones electorales.
El exalcalde de Ciudad Madero eligió un restaurante tradicional del municipio para sostener
un encuentro que tuvo algo de rendición de cuentas y algo de reafirmación política. “Me da
mucho gusto verlas, saludarlas, saludarlos a todos ustedes. Aquí con mi esposa Ana
Cristina, venir a desayunar con ustedes, a convivir con ustedes”, dijo al iniciar la
conversación, subrayando el tono personal de la reunión, coincidente con su 28 aniversario
matrimonial.
Desde el arranque dejó claro que su agenda actual no gira en torno a candidaturas, sino a
territorio y Congreso. “Soy diputado federal de la segunda circunscripción que abarca siete
estados de la República Mexicana y obviamente todo Tamaulipas”, recordó. Acto seguido
anunció que recorrerá los 43 municipios del estado: “Estaré en los 43 municipios de
Tamaulipas. Obviamente mi casa, su casa que es Ciudad Madero”.
No obstante, en un contexto donde los tiempos políticos suelen adelantarse a los
calendarios oficiales, el legislador buscó marcar distancia de cualquier especulación. “No es
momento de hablar de candidaturas”, sostuvo más adelante. Y ante la pregunta directa
sobre una eventual aspiración a la gubernatura, respondió con firmeza: “Es una falta de
respeto… no son mis tiempos electorales”.
Su narrativa se construyó sobre dos ejes: trabajo legislativo y respeto institucional. “No me
voy a meter en ningún tema municipal… mis respetos, mi admiración y todo mi respaldo al
gobierno municipal, al gobierno del estado”, afirmó, evitando cualquier crítica al desempeño
de administraciones actuales. El énfasis fue reiterado: colaboración, no confrontación.
En paralelo, defendió su gestión pasada ante cuestionamientos relacionados con
observaciones de la Auditoría Superior de la Federación. “Las observaciones son
normales… es una observación, pero no desviación”, puntualizó. Sobre la adquisición de
cuatro camiones recolectores de basura observada en el ejercicio 2024, insistió: “Ahí están
los camiones de basura (aunque fueron adquiridos al inicio de la administración de Erasmo
González Robledo 2024-2027). Malo que no estuvieran”. Añadió que las observaciones
fueron solventadas en tiempo y forma y recordó que sus cuentas públicas anteriores han
sido aprobadas.
El mensaje buscó transmitir normalidad administrativa y continuidad institucional. “Tengo
cinco cuentas públicas aprobadas por la Auditoría Superior de la Federación… las
observaciones ya se solventaron y ya pasó en la Auditoría Superior de la Federación”,
aseguró. En un país donde la fiscalización suele convertirse en arma política, el matiz entre
“observación” y “desviación” no es menor.
TRABAJO LEGISLATIVO Y NARRATIVA DE TERRITORIO
Oseguera explicó que su presencia intermitente en Ciudad Madero responde a la intensidad
del trabajo parlamentario. “Ha sido un trabajo legislativo intenso en la Ciudad de México”,
dijo, aludiendo a la agenda próxima en el Congreso, incluida la discusión de una reforma
electoral anunciada por la coordinación de su grupo parlamentario.
El legislador defendió su regreso constante al territorio como parte de su obligación política:
“Es mi trabajo y mi obligación como diputado federal regresar a las colonias”. En su
discurso, el contacto directo con la ciudadanía aparece como antídoto contra la desconexión
que a menudo se atribuye a los representantes federales.
En cuanto a su relación con la ciudadanía tras seis años al frente del Ayuntamiento de
Ciudad Madero, fue categórico: “Muy bien. Yo donde me paro soy feliz… se trabajó bien,
hubo errores, somos humanos, pero hemos trabajado muy bien”. Esa afirmación,
pronunciada sin titubeos, busca consolidar la narrativa de un liderazgo que no rehúye el
espacio público.
Más allá de la política estricta, el diputado dedicó parte de su intervención a promover la
riqueza cultural y turística de Tamaulipas. “Estoy recorriendo cada municipio y estoy
hablando bien de toda la cultura, las tradiciones que tiene cada municipio”, explicó. En su
visión, la percepción nacional negativa del estado puede revertirse con una estrategia de
promoción local y orgullo regional.
En ese contexto defendió iniciativas vinculadas a leyendas urbanas y eventos turísticos que,
en su momento como alcalde, atrajeron visitantes. “Son leyendas urbanas… pero hay un
turismo que le gusta ese tipo de temas. Todo es válido y atrae turismo”, afirmó. La frase
encierra una concepción pragmática del desarrollo local: cualquier narrativa que movilice
visitantes y dinamice la economía merece respaldo.
El legislador también reivindicó su congruencia política bajo el ideario fundacional de su
movimiento. Evocó la máxima de Andrés Manuel López Obrador: “Amor con amor se paga”,
como síntesis ética de su trayectoria. Y se definió sin ambages: “Ser un buen legislador, un
buen diputado y seguir siendo un buen marido”, al responder sobre su aspiración inmediata.
En un momento donde la competencia interna en su partido y las tensiones locales forman
parte del paisaje político, Oseguera optó por la contención. “Hay muchos aspirantes,
mujeres, hombres para esos puestos, pero ahorita no es momento de hablar de eso”, dijo,
dejando abierta la puerta al futuro sin cruzarla todavía.
El subtexto, sin embargo, es recorrer los 43 municipios no es una acción administrativa. Es
una estrategia de posicionamiento territorial en un estado donde la estructura política se
construye en cercanía y presencia constante. Cuando afirmó “nunca voy a permitir que me
roben un sueño”, dejó entrever que, aunque los tiempos formales no hayan llegado, el
horizonte personal permanece intacto.
Por ahora, insiste en que su responsabilidad es legislativa y su tono, institucional. En la
política mexicana, donde las definiciones suelen adelantarse a los calendarios, la prudencia
pública convive con la expectativa privada. Oseguera eligió esta vez el camino de la
moderación discursiva, la defensa técnica de su gestión y la promoción cultural como carta
de presentación.
El tiempo dirá si esa estrategia —territorio, respeto institucional y narrativa de trabajo— se
traduce en capital político suficiente para un siguiente paso. Mientras tanto, el diputado
recorre municipios, cita principios fundacionales y se aferra a una consigna que, en su voz,
funciona tanto como declaración de carácter como advertencia política: no permitirá que le
arrebaten un sueño.
