Por Adán Reyes Guerrero
La reciente designación de la Dra. Adriana Marcela Hernández Campos como Secretaria de Salud en Tamaulipas ha despertado un sentimiento de beneplácito generalizado en nuestra ciudad.
Su perfil, forjado en diferentes responsabilidades del área de salud en el Hospital General de Reynosa, representa esa “cara nueva” que la ciudadanía tanto reclama frente a un sistema que, por años, ha parecido secuestrado por los mismos rostros de siempre.
La llegada de la Dra. Hernández Campos a un puesto de tal relevancia estatal no solo es un reconocimiento a su trayectoria profesional, sino que abre una ventana de oportunidad para el futuro de nuestra localidad.
Si su desempeño en la actual encomienda es sólido y cercano a la gente, la Doctora podría consolidarse como una excelente opción para un puesto de elección popular en una ciudad que necesita cambios profundos, no solo rotación de posiciones entre los mismos grupos.
Sin embargo, es fundamental abordar este escenario con realismo. Bien se sabe que la política no es una ciencia exacta donde dos por dos es cuatro; en este tablero, el resultado puede ser cualquier número. Es temprano para dar certezas absolutas, pero la posibilidad está ahí, latente y fundamentada en la necesidad de perfiles ciudadanos con capacidad de gestión probada.
Si la gestión de la Dra. Adriana Marcela en la Secretaría de Salud logra transformar las carencias del sistema y mantiene esa frescura que hoy se le reconoce, su nombre será, sin duda, una de las cartas más fuertes para el futuro político de nuestra ciudad
El tiempo y sus resultados dictarán si esta “cara nueva” es, efectivamente, el inicio del cambio real que la ciudadanía tanto anhela y merece.
