Con el Domingo de Ramos, este 29 de marzo, inicia la Semana Mayor, tiempo de recogimiento y celebración de la fe cristiana. Es la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, proclamado como rey, pero también el preludio de su pasión y muerte.
La liturgia nos invita a vivir estos días con alegría y reflexión, recordando que la resurrección es el triunfo sobre la muerte, subrayó el padre José Dolores Trujillo.
Sin embargo, el también llamado padre Lola advierte un riesgo: que la Semana Santa se reduzca a un simple periodo vacacional. Las playas, los viajes y la convivencia familiar son legítimos espacios de descanso, pero no deben borrar el sentido profundo de estos días.
“Que no se nos olvide invitar a Jesús”, dice, porque la verdadera celebración no está en el turismo, sino en la memoria viva de la Pascua.
La Semana Santa es más que un puente en el calendario: es la oportunidad de renovar la fe, de agradecer la misericordia de Dios y de reconocer que la victoria de Cristo es también la nuestra.
El mensaje clave del sacerdote de la Diócesis de Victoria es claro: si las familias piensan salir de Vacaciones a las playas, ríos o cualquier destino turístico, es importante que donde estén, le dediquen un espacio a la reflexión y la oración sobre la importancia de estas fechas.
