Columna Rosa, solo para Mujeres/ “La UAT como puente humanista entre gobierno de Tamaulipas y sociedad”

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) teje comunidad desde el rostro humano, durante la semana del 13 al 17 de julio de 2026, protagonizó una serie de acciones que ilustran su rol como articuladora entre las políticas públicas y la vida cotidiana de la gente.

El rector Dámaso Anaya Alvarado participó en eventos que, más allá del protocolo, expresan una visión de universidad abierta, comprometida con la seguridad, la convivencia y el desarrollo integral de la niñez y la juventud tamaulipeca.

Primero, en la ceremonia cívica de honores a la bandera en el Polifórum de Ciudad Victoria, encabezada por el gobernador Américo Villarreal Anaya (AVA)
se entregó maquinaria para seguridad, protección civil y obras públicas.

La presencia del rector en este acto no es un gesto accesorio, se trata de un recordatorio de que la universidad no vive en una torre de marfil, sino que asume su responsabilidad social frente a problemas concretos como la inseguridad y la vulnerabilidad ante desastres.

La UAT, con sus programas académicos y su investigación, puede aportar conocimiento, formación y acompañamiento técnico a estas áreas, pero también puede encarnar, simbólicamente, la idea de que la educación superior camina junto a la sociedad en momentos críticos.

En un segundo momento, el rector encabezó la presentación oficial de Correcaminos Basket UAT, el equipo profesional de baloncesto que representa a la universidad en la Liga Nacional.

Detrás del espectáculo deportivo hay un mensaje de fondo: el deporte como mecanismo de convivencia social, de construcción de identidad y de prevención de violencia.

Una universidad que apuesta por un equipo profesional no solo promueve el alto rendimiento, sino que ofrece a los jóvenes y la comunidad un referente de disciplina, trabajo en equipo y esperanza.

El deporte, en este sentido, es también pedagogía: enseña a perder y a ganar, a respetar reglas y a confiar en el otro.

Finalmente, la clausura de la edición 24 del Campamento Deportivo y Cultural UAT, que reunió a 652 niños de 6 a 12 años, cierra este tríptico con un acento especialmente humanista.

En ese espacio, el juego, el arte y el movimiento corporal no son actividades recreativas marginales, sino experiencias formativas que cultivan la autoestima, la creatividad y el sentido de pertenencia.

Claro ejemplo que la UAT invierte tiempo y recursos en la infancia, apostando al futuro desde la dignidad de cada niño y niña de Tamaulipas.

Estos tres episodios —seguridad, deporte profesional y campamento infantil— revelan una UAT que asume perfectamente su función social con mirada humanista: no se limita a transmitir conocimientos, sino que se implica en la construcción de entornos más seguros, más justos y más habitables.

La coordinación con el gobierno estatal no es sumisión, sino corresponsabilidad, la universidad pone su capital intelectual, simbólico y ético al servicio de proyectos que tocan la vida real de las personas.

En un contexto donde la educación superior suele medirse por rankings y publicaciones, la UAT nos recuerda que su verdadera excelencia se juega en la capacidad de formar personas íntegras, de acompañar a las comunidades y de creer en el potencial transformador de la seguridad, el deporte y la cultura.

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