Ciudad de México.- Los clubes del futbol mexicano suelen mirar de manera recurrente hacia Sudamérica para armar sus plantillas. En la presente campaña, Argentina, Colombia y Brasil encabezan la nómina de países que más elementos no formados en México aportan al circuito local. Sin embargo, la cantidad de jugadores locales que han militado en los torneos de esas naciones es mínima. Este fenómeno –afirma el ex vicepresidente y hoy embajador de River Plate, Matías Patanian– no sólo responde a una barrera económica, sino a “la falta de un caso testigo que demuestre que el mexicano puede probar su calidad en entornos más exigentes que la Liga Mx”, donde no existe el riesgo de descender y se mantienen elevadas garantías financieras.
River Plate, el club más ganador de la liga profesional argentina, es una de las instituciones que más talentos han exportado hacia México. Entre ellos destacan internacionales como Óscar Ruggeri, Sebastián Abreu, Rubens Sambueza y Daniel Ludueña, además de casos más recientes como José Paradela, Agustín Palavecino, Lucas Ocampos y Rogelio Funes Mori. Pero, al igual que otros gigantes del continente, la entidad riverplatense considera a la Liga Mx un destino financiero rentable para sus activos, pero no un mercado con el rigor competitivo.
Desde 1940 a la fecha, apenas una veintena de mexicanos –Luis Hernández, Alberto García Aspe y Luis Pirata Fuente, de los más destacados– han logrado dar ese paso. “Durante muchos años, uno de los dramas del deporte argentino fue el tipo de cambio respecto a otros mercados. Hoy, sin embargo, la situación puede ser incluso más competitiva a la hora de tentar a un jugador, pero a México le falta el caso de una figura que sirva para lograr un efecto dominó y abra puertas en Sudamérica”, detalla Patanian. “En su momento fue García Aspe, pero estuvo muy poco tiempo. Es una cuestión cultural”.
En los comienzos de la era profesional, el club Vélez Sarsfield contrató al ex americanista Luis García Cortina, quien se convirtió en figura gracias a su goles, aunque abandonó al Fortín al final de la campaña por su elevado salario. Tití, como solían llamarlo, compartió vestidor con Pirata Fuente, el segundo mexicano que probó suerte en Argentina, pero el primero en actuar en Sudamérica un año antes con el Atlético Corrales de Paraguay. A partir de entonces, sólo un puñado de coterráneos –Luis Hernández (Boca Juniors), Antonio de Nigris (Once Caldas), Mario Méndez (Vélez), Luis Montes (Everton), Rogelio Chávez (Melgar), Jonny Magallón (Lanús) y Moctezuma Serrato (Defensa y Justicia), entre los más destacados– siguió sus pasos.
“Se extraña a México en la Copa Libertadores”, reconoce Patanian al rememorar las finales que Cruz Azul (2001), Guadalajara (2010) y Tigres (2015, precisamente ante River Plate) disputaron en el máximo torneo de clubes de la Conmebol, poco antes de la desvinculación ocurrida en 2017 por ajustes de calendario. “Los conjuntos mexicanos le dan un valor enorme a la Copa. Hubo varios ‘agarrones’ entre mexicanos y equipos argentinos. Se creó una rivalidad muy particular. Además de futbolistas, han habido entrenadores que triunfaron en la Liga, como Matías Almeyda y Antonio Mohamed”.
Según los registros oficiales de la Liga Mx, 42 jugadores argentinos, 26 colombianos, 19 brasileños y 17 uruguayos fueron inscritos para el Apertura 2026. En contraste, el futbol mexicano sólo logró exportar a un elemento a los circuitos de esos países: el juvenil Teun Wilke, ex elemento de Chivas, quien firmó con el Fortaleza FC cafetalero. “A River Plate yo fui ganando cinco veces menos de lo que me daban en Necaxa, pero fracasé, no salieron las cosas”, afirma García Aspe sobre su breve paso por Sudamérica en 1995. “La mayoría de los compañeros que tuve en ese plantel –(Ariel) Ortega, Francescoli, Marcelo Gallardo, Hernán Crespo– jugaron después en Europa”.
