- Raymundo Riva Palacio destaca el rechazo casi unánime en los medios hacia Guadalupe Taddei y advierte que su renuncia no detiene el escándalo ni resuelve la crisis dentro del INE
Ciudad de México.- La dimisión de Guadalupe Taddei como consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE) no ha detenido las críticas ni la crisis institucional en torno al organismo autónomo. En su columna de opinión, el periodista Raymundo Riva Palacio analiza el impacto político e informativo generado tras los señalamientos de abusos y posibles conflictos de interés, destacando la abrumadora coincidencia en los principales medios impresos del país respecto a la gravedad de los hechos.
El rechazo unidisciplinario y la responsabilidad de la 4T
El articulista detalla que la cobertura periodística ha sido contundente al evaluar de forma negativa el desempeño de la exfuncionaria. “Ayer, la síntesis de prensa de la Cámara de Diputados registró 30 columnas y artículos de opinión sobre el caso, de los cuales todos, salvo uno, fueron negativos”, subraya el autor, quien añade que el tema trasciende las filias partidistas al reflejar una crisis de confianza que permea en diversos diarios de circulación nacional.
Para el comunicador, el caso no puede desligarse del bloque gobernante debido al origen de su nombramiento y a las modificaciones legales que ampliaron sus facultades directivas: “Taddei aterrizó en marzo de 2023 en el cargo como resultado de una tómbola en la Cámara de Diputados, ese insultante procedimiento de comedia con el que se están decidiendo -mediante la inducción del mecanismo- cargos importantes para el destino del país”. Asimismo, señala que una reforma aprobada en octubre de 2024 al artículo 45 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales le otorgó la atribución de designar directamente a los titulares de las direcciones ejecutivas sin la aprobación del Consejo General.
Imparcialidad reprobada y el riesgo en los procesos electorales
El analista político distingue entre la imparcialidad real y la percepción pública, enfatizando que en este último aspecto la gestión quedó completamente desacreditada debido a decisiones previas: “De lo que hizo Taddei no se culpa a la 4T, aunque sí tiene responsabilidad, no solo por el método mediante el cual la ungieron, sino por la reforma […] que le permitió a la presidencia del INE designar directamente a los titulares de las direcciones ejecutivas y unidades técnicas”. Esto derivó en la conformación de un equipo incondicional bajo su mando directo.
El texto también advierte sobre las repercusiones que los contratos otorgados a proveedores cercanos podrían tener en la organización de los próximos comicios: “Si los proveedores de esos materiales estuvieran involucrados en prácticas irregulares, habría que determinar si las anomalías afectaron únicamente el gasto público o si comprometieron algún componente de la organización electoral”, señala el periodista, refiriéndose específicamente al empresario Alfredo Hernández y a las adjudicaciones bajo investigación.
La ruta urgente para limpiar al árbitro electoral
Ante el panorama de cara a las elecciones del próximo año, el columnista sostiene que la salida de la consejera presidenta resulta insuficiente si no se corrigen las estructuras internas que permitieron el control unipersonal de áreas clave del instituto autónomo.
“Lo inmediato es obvio: sustituir a todos los titulares de las direcciones ejecutivas y unidades técnicas que nombró, así como al secretario ejecutivo, mientras el Congreso revierte la aberración que aprobó en 2024 y restaura la designación colegiada”, concluye el autor, exigiendo claridad en las indagatorias de la Auditoría Superior de la Federación y de la Unidad de Inteligencia Financiera para restaurar la confianza ciudadana.
