Columna Rosa, sólo para Mujeres/ “Cuidar dinero: decisión que construye futuro: AVA y UAT”

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

En un contexto de inflación, precios cambiantes y mayor incertidumbre económica, cuidar el dinero dejó de ser una habilidad opcional para convertirse en una necesidad cotidiana.

La educación financiera no consiste únicamente en ahorrar: implica entender cómo se gana, se gasta, se protege y se invierte el ingreso familiar.

También significa aprovechar con responsabilidad las prestaciones laborales —aguinaldo, vacaciones, fondo de ahorro, seguros, vales y créditos— tanto en el sector empresarial como en el gobierno, pues esos recursos pueden fortalecer la estabilidad del hogar si se administran con planeación.

En Tamaulipas, el gobernador Américo Villarreal Anaya (AVA) ha impulsado acciones orientadas a aliviar la economía de las familias y acercar servicios financieros a la población.

En colaboración con Financiera para el Bienestar, el estado promovió esquemas de ahorro, apoyos crediticios y recepción de remesas, incluyendo opciones de ahorro desde 100 pesos mediante instrumentos gubernamentales.

Asimismo, el gobierno estatal ha ampliado apoyos de útiles escolares, uniformes, calzado y becas a familias de 31 municipios, recursos que reducen gastos y favorecen la permanencia educativa.

Otra aliada en esta cruzada de cuidar el dinero, es la educación financiera que se ofrezca a los cerca de 45 alumnos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) institución superior educativa que potencializa la posibilidad que mas de 200 mil tamaulipecos se formen y eduquen financieramente al poder hacer extensionismo financiero desde el alumno a sus familiares y amigos más cercanos. De forma tal que es muy importante que la Secretaría Académica de la UAT incluya desde las materias optativas al tema de educación financiera para principiantes.

El primer paso para cuidar el dinero es distinguir entre necesidades, deseos y compromisos.

Un presupuesto sencillo —destinar una parte al gasto esencial, otra al ahorro y otra al disfrute— permite tomar decisiones conscientes sin sacrificar la calidad de vida en el hogar.

El aguinaldo, por ejemplo, no debe considerarse un ingreso extraordinario para consumir de inmediato: puede distribuirse entre deudas, ahorro, salud, educación y un proyecto familiar.

Las prestaciones laborales también merecen una mirada estratégica.

Un fondo de ahorro voluntario, un seguro de gastos médicos o un plan de retiro pueden parecer lejanos, pero representan herramientas de protección.

Quien trabaja en el sector público o privado debe revisar sus beneficios, conocer sus derechos y aprovechar los programas disponibles; en Tamaulipas, por ejemplo, existe una convocatoria de becas escolares 2026-2027 para servidores públicos estatales y sus hijos, dirigida a apoyar la economía y el desarrollo académico de las familias.

Inculcar estos valores a los hijos comienza con el ejemplo.

Darles una pequeña asignación, invitarlos a separar dinero para un objetivo, explicar la diferencia entre querer y necesitar y celebrar el ahorro alcanzado convierte la educación financiera en una experiencia práctica y hasta divertida para los más pequeños de la familia.

Conforme crecen, es importante hablar del crédito: una tarjeta no es dinero adicional, sino una responsabilidad que exige pagar a tiempo, evitar intereses elevados y usarla solo cuando exista capacidad real de pago.

Hablar con los hijos sobre fraudes digitales, contraseñas, compras impulsivas y préstamos informales los prepara para tomar mejores decisiones en la vida adulta.

Una propuesta presentada en el Congreso de Tamaulipas ha planteado incorporar la educación financiera como formación obligatoria, con temas de crédito responsable, prevención de fraudes y administración del dinero.

Cuando una familia planea sus gastos, aprovecha sus prestaciones, ahorra con constancia y usa el crédito con disciplina, gana tranquilidad y oportunidades.

Los apoyos impulsados por el gobierno de Américo Villarreal —becas, útiles, uniformes y servicios financieros— pueden ser un punto de partida, pero su verdadero valor se multiplica cuando se combinan con una cultura familiar de responsabilidad.

Enseñar a los hijos a administrar sus recursos no es solo una lección económica: es heredarles autonomía, seguridad y la capacidad de construir un mejor porvenir. Estos aprendizajes y la cultura financiera, del ahorro deberá ser inculcada desde la familia, las empresas y las universidades, como la UAT.

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