Dr. Jorge A. Lera Mejía
Durante los últimos dos años, la estrategia agropecuaria de Tamaulipas ha evolucionado hacia un modelo en el que la productividad ya no depende únicamente de incrementar superficies o inventarios, sino de incorporar investigación, estudios de factibilidad, mejoramiento genético, tecnificación y agregación de valor.
En esta ruta, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) y el Gobierno del Estado han fortalecido su vinculación para atender cultivos estratégicos y construir una nueva cadena de producción de carne.
El punto de partida es la dimensión del campo tamaulipeco.
En 2024 se registró una producción agrícola de 7.28 millones de toneladas, equivalente a 2.7% del volumen nacional.
Ese mismo año se sembraron más de 1.24 millones de hectáreas, mientras que el sorgo alcanzó 2.097 millones de toneladas, manteniendo a Tamaulipas como primer productor nacional. También sobresalieron la sábila, limón italiano, naranja, soya y otros cultivos estratégicos.
La importancia del sorgo explica buena parte de los estudios y proyectos orientados a diversificar su aprovechamiento.
El Gobierno estatal ha impulsado alternativas para pasar de la venta de grano a procesos de transformación, particularmente sorgo blanco para harina nixtamalizada.
Actualmente Tamaulipas aporta alrededor de 47% de la producción nacional, con aproximadamente dos millones de toneladas anuales, por lo que existe un amplio margen para generar mayor valor agregado y mejores ingresos para los productores.
En 2025, la coordinación entre productores, Gobierno y academia se hizo visible en el análisis del modelo agrícola del norte de Tamaulipas, realizado en la UAT de Río Bravo, donde especialistas estudiaron productividad, sostenibilidad e innovación.
Ese mismo año, autoridades estatales y el rector Dámaso Anaya Alvarado supervisaron cultivos de ajonjolí y proyectos relacionados con la cadena algodonera.
En materia ganadera, el objetivo es todavía más ambicioso: pasar de la tradicional exportación de becerros en pie hacia la engorda intensiva, sacrificio, procesamiento, empaque y comercialización de carne tamaulipeca.
El diagnóstico oficial estima un potencial de entre 150 mil y 200 mil becerros anuales, con una meta inicial cercana a 18 mil animales por ciclo de engorda.
La UAT participa mediante la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia y su Rastro Tipo Inspección Federal (TIF), además de aportar estudios técnicos, científicos y financieros.
En agosto de 2026, la Universidad, Gobierno estatal y Unión Ganadera Regional presentaron avances de “Carne Tam”, proyecto que contempla analizar genética y características químicas de las carnes, establecer procesos certificados y desarrollar una marca propia.
El componente de ganadería intensiva de engorda con base en razas cebuinas, particularmente adaptadas al clima tamaulipeco, puede complementarse con el mejoramiento genético estatal.
En 2025 se ofertaron 185 sementales de alta calidad, mientras que en julio de 2026 fueron alrededor de 80 sementales de registro, provenientes de 17 ganaderías, con subsidios estatales de 50%.
El reto inmediato consiste en convertir estos estudios y proyectos en unidades productivas rentables, con alimentación eficiente, genética adecuada, sanidad, trazabilidad, financiamiento e infraestructura.
Así, la alianza UAT-Gobierno-productores puede convertir conocimiento científico en productividad y transformar a Tamaulipas de proveedor de materias primas y ganado en pie en un estado productor de alimentos con mayor valor agregado, empleo y competitividad nacional e internacional.
