Dr. Jorge A. Lera Mejía.
Las micro, pequeñas y medianas empresas —MiPyMEs— constituyen una de las mayores fortalezas de la economía tamaulipeca.
Los Censos Económicos 2024 del INEGI, con información correspondiente a 2023, muestran que en Tamaulipas operaban 129,404 unidades económicas del sector privado y empresas paraestatales, donde laboraban 875,866 personas. Del total, las microempresas representaban 94.3%, mientras que las PyMEs, es decir, los establecimientos de 11 a 250 trabajadores, aportaban otro 5.4%.
En conjunto, MiPyMEs concentraban prácticamente 99.7% de las unidades económicas del estado.
Aquí existe, sin embargo, una precisión importante: aunque las MiPyME dominan ampliamente por número de establecimientos, su participación conjunta en el Valor Agregado Censal Bruto no llega a 50%.
En 2023, las microempresas aportaron 15.7% y las PyMES 33.3%, para un 49% combinado. El 51% restante correspondió a empresas grandes.
Esto confirma, no obstante, la enorme relevancia de las empresas de menor tamaño: prácticamente la mitad del valor agregado estatal generado por el sector privado y paraestatal provino de ellas.
Pero quizá su mayor aportación social está en el empleo. Las microempresas proporcionaron 31% de los puestos de trabajo y las PyMES otro 28.5%; juntas concentraron 59.5% del personal ocupado, frente a 40.5% de las grandes empresas.
Por ello, hablar de MiPyME en Tamaulipas es hablar directamente de empleo, ingresos familiares, movilidad social y oportunidades para miles de emprendedores.
Esta realidad coloca a las MiPyME en el centro de cualquier estrategia para elevar la competitividad de Tamaulipas.
No basta con atraer grandes inversiones: también es necesario construir proveedores locales, facilitar financiamiento, incorporar tecnología, abrir mercados y ayudar a que los pequeños negocios puedan convertirse en empresas medianas y posteriormente en compañías competitivas de alcance nacional e internacional.
En esta dirección se inscribe la política económica del gobernador Américo Villarreal Anaya, que ha fortalecido instrumentos de financiamiento, capacitación y comercialización.
Uno de los principales es Fondo Tamaulipas, mediante programas como Microcrédito, Microemprendedor y Credibienestar. Tan sólo en 2025, Fondo Tamaulipas apoyó a 3,116 emprendedores y microempresarios, con una inversión de 30.9 millones de pesos.
Otro instrumento fundamental es Hecho en Tamaulipas, que proporciona asesoría, capacitación, desarrollo comercial, promoción, vinculación con comercios, apoyo para registro de marca y espacios de comercialización.
En 2025 había beneficiado a 6,462 emprendedores, mientras que durante 2026 se ha reforzado la vinculación con cadenas comerciales y proveedores.
También destaca Crédito Impulso, que desde agosto de 2023 había otorgado 910 financiamientos en 19 municipios, contribuyendo a proteger y consolidar cerca de 20 mil empleos.
En paralelo, el Gobierno estatal ha fortalecido la alianza con Nafin y Bancomext para ampliar financiamiento, capacitación y asistencia técnica.
El reto siguiente es convertir esta política de apoyo en una verdadera plataforma de escalamiento empresarial: digitalización, innovación, comercio exterior, integración a cadenas de proveeduría, economía circular y formación de capital humano.
Tamaulipas necesita muchas empresas pequeñas, pero también necesita que esas empresas crezcan.
Fortalecer a las MiPyME significa fortalecer el empleo; hacerlas más productivas significa elevar el valor agregado; y conectarlas con las grandes inversiones significa construir una economía estatal más integrada, diversificada y con mayores oportunidades para las nuevas generaciones.
En esa perspectiva, las MiPyME no deben ser vistas como un sector secundario de la economía tamaulipeca. Son su gran base empresarial y una de las principales rutas para transformar crecimiento económico en bienestar compartido.
