Dr. Jorge A. Lera Mejía.
La cabalgata de unidad ganadera y con el estado de Tamaulipas representa mucho más que una tradición que reúne a productores y autoridades.
En el actual escenario económico, climático y sanitario, simboliza la necesidad de sumar capacidades para proteger una de las actividades productivas con mayor arraigo e importancia para Tamaulipas.
La firma de un acuerdo entre el Gobierno del Estado, la Unión Ganadera Regional y la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) coloca precisamente a la colaboración como una herramienta indispensable para enfrentar los nuevos desafíos del campo.
El mensaje resulta oportuno porque la ganadería atraviesa una etapa compleja.
A las dificultades derivadas de los costos de producción, la volatilidad de los mercados y las limitaciones económicas de muchos productores, se agrega uno de los problemas más sensibles: la sequía.
La disponibilidad de agua y alimento continúa siendo determinante para conservar los hatos, mantener la productividad y evitar que pequeños y medianos ganaderos tengan que reducir sus inventarios o abandonar la actividad.
La participación de la UAT puede contribuir mediante investigación, capacitación, transferencia tecnológica, sanidad animal, mejoramiento genético, manejo de recursos naturales y desarrollo de alternativas productivas que permitan al sector ser más resistente frente al cambio climático. La universidad no solamente forma profesionistas; también puede convertirse en un puente permanente entre la investigación y las necesidades concretas de los productores.
A ello se suma la campaña para combatir y erradicar el gusano barrenador del ganado, desafío sanitario que exige coordinación, vigilancia epidemiológica, capacitación y responsabilidad compartida. La amenaza no debe entenderse únicamente como un problema veterinario. También tiene implicaciones económicas, porque la sanidad animal está directamente relacionada con la movilidad del ganado, la confianza de los mercados y las posibilidades de mantener y recuperar las exportaciones.
Por ello, la alianza entre el gobernador Américo Villarreal Anaya, la Unión Ganadera Regional y el rector de la UAT, Dámaso Anaya Alvarado, adquiere una dimensión que va más allá de la fotografía institucional de una cabalgata. Se trata de construir una agenda común para que gobierno, productores y academia compartan información, recursos, conocimiento y soluciones.
El reto consiste ahora en convertir el acuerdo en resultados medibles.
Se necesitan programas de apoyo que lleguen oportunamente al productor, estrategias para enfrentar la sequía, infraestructura hidráulica, fortalecimiento de la sanidad animal, capacitación y esquemas de financiamiento que permitan recuperar y mejorar los hatos.
Tamaulipas tiene una profunda vocación ganadera y una ubicación estratégica para el comercio pecuario.
Defender esa fortaleza requiere visión de largo plazo. En tiempos de crisis económica, sequía y amenazas sanitarias, nadie puede avanzar solo.
La cabalgata de unidad deja, entonces, una enseñanza fundamental: cuando gobierno, productores y universidad caminan en la misma dirección, la adversidad puede convertirse en una oportunidad para modernizar el campo, proteger al ganadero y construir una ganadería tamaulipeca más fuerte, científica, sustentable y competitiva.
