Columna Rosa, sólo para Mujeres/ “Entre el silencio y la esperanza: DIF”

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

Desafortunadamente en México, la violencia contra mujeres y niños ha alcanzado cifras alarmantes.

De enero a septiembre de 2025, se registraron más de 377 mil casos de violencia contra mujeres, según el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres (BANAVIM). En promedio, siete mujeres fueron asesinadas y 34 desaparecieron cada día durante 2025.

La niñez no está exenta: entre enero y noviembre de 2025, se reportaron 1,991 homicidios de niñas, niños y adolescentes, además de 10,684 desapariciones, de las cuales 2,850 permanecen sin localizar.

Estas cifras reflejan una crisis humanitaria que exige respuestas institucionales contundentes.

El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) se erigen como pilares fundamentales en la atención, prevención y sanción de estas violencias.

A nivel nacional, el DIF opera programas de protección infantil, mientras que INMUJERES coordina políticas públicas con perspectiva de género.

En el caso de Tamaulipas, el estado registra altos índices de violencia familiar.

Sin embargo, el DIF Tamaulipas ha implementado acciones concretas y efectivas, por ejemplo en el mes de marzo de 2026, distribuyó 1,108 canastas alimentarias a 327 mujeres inscritas en el programa “Voluntad de Ayudar en los Primeros Mil Días”, beneficiando a embarazadas, madres lactantes y niños de seis meses a dos años en zonas marginadas.

A pesar de estos esfuerzos, persisten desafíos: la impunidad alcanza el 97% en casos de violencia infantil, y la coordinación entre instituciones sigue siendo insuficiente.

Para transformar esta realidad, se requieren acciones integrales:

• Fortalecer la coordinación DIF-INMUJERES en Tamaulipas, creando mesas estatales de atención inmediata con protocolos unificados.

• Incrementar el presupuesto destinado a programas de prevención y atención psicosocial para víctimas.

• Capacitar a servidores públicos en perspectiva de género y derechos humanos.

• Promover la participación comunitaria mediante redes de vigilancia y apoyo mutuo.

• Garantizar el acceso a la justicia con tribunales especializados y acompañamiento legal gratuito.

Detrás de cada cifra hay un rostro, una historia, un sueño truncado.

Las mujeres y los niños no son estadísticas: son seres humanos que merecen vivir libres de miedo.

El DIF e INMUJERES tienen la responsabilidad ética de ser faros de esperanza, pero requieren del compromiso de toda la sociedad.

Solo uniendo voluntades podremos construir un México —y un Tamaulipas— donde la violencia sea recuerdo y la dignidad, realidad cotidiana.

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