Columna Rosa, solo para Mujeres/ “Transición energética, oportunidad para Tamaulipas”

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha enfatizado que la transición hacia sistemas energéticos con mayor participación de fuentes renovables no sólo es una respuesta climática necesaria, sino también una oportunidad económica para México.

Su análisis señala que la incorporación de tecnologías limpias en la generación eléctrica impulsa cadenas productivas y amplifica el efecto del sector energético sobre el resto de la economía.

Incluso un modesto aumento en participación renovable puede traducirse en incrementos medibles del Producto Interno Bruto nacional.

A nivel nacional, la transformación del sistema energético modifica la arquitectura productiva, ya que la adopción masiva de energías eólicas, solares e hidroeléctricas exige inversión en manufactura, instalación, mantenimiento y servicios de ingeniería, creando empleos y estimulando proveedores locales.

Según la lógica de la CEPAL, un incremento de un punto porcentual en generación termoeléctrica (o su sustitución por renovables) puede tener efectos multiplicadores en el PIB; extrapolado, una mayor penetración renovable amplía esos beneficios.

Además, las tecnologías limpias atraen inversiones públicas y privadas, fomentan la innovación tecnológica y reducen la vulnerabilidad ante fluctuaciones del precio de combustibles fósiles.

Para regiones industriales y agrícolas, contar con electricidad más limpia y estable mejora competitividad, reduce costos operativos y facilita la incorporación de procesos de valor agregado.

Situación y oportunidades en Tamaulipas

Tamaulipas, con su ubicación estratégica, infraestructura portuaria y tradición industrial, está bien posicionada para capitalizar esta transición.

El estado reúne condiciones favorables para proyectos eólicos en sus llanuras y solares en zonas con alta irradiación.
La modernización del sector eléctrico puede incentivar la creación de cadenas regionales: fabricantes de componentes, empresas de montaje, centros de capacitación técnica y servicios logísticos.

Asimismo, la reconversión de capacidades industriales hacia la producción de bienes vinculados a energías limpias —como paneles, torres y sistemas de almacenamiento— puede descentralizar beneficios y generar empleo calificado cerca de las comunidades.

Integrar a universidades como la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) y centros técnicos locales en programas de formación garantiza mano de obra preparada, mientras que políticas estatales coherentes atraerán inversión responsable y fomentarán alianzas público-privadas.

Más allá de las cifras en mención, la transición energética ofrece una posibilidad humana, dignificar el trabajo, proteger entornos y sembrar futuro para las nuevas generaciones.

En un estado como Tamaulipas, donde la oportunidad no es sólo técnica ni económica; es una apuesta por comunidades más prósperas y resilientes.

Si el Estado, la sociedad civil, las instituciones públicas y el sector privado articulan visión, inversión y formación, la energía limpia podrá convertirse en un motor de bienestar tangible.

Lograr tener menos contaminación, empleos con sentido y un porvenir en el que el crecimiento económico vaya de la mano con la justicia social y la sostenibilidad ambiental.

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