EL ORÁCULO/ Así nació el Caballo Negro en la Capital de Tamaulipas

Por MARCELINO García Contreras.

El último que levanta la mano, el que avanza y no se detiene.

En la Capital de Tamaulipas ya apareció “el caballo negro” y va por la alcaldía.

Se trata de Luis Eduardo García Reyes, que se viene dedicando a escuchar a la gente y viene construyendo más que un cambio.

Es el caso de -la capital- Victoria, donde de acuerdo a las reglas de juego internas del partido guinda hay un elemento de última hora, “el caballo negro” como se acostumbra llamar en el argot político a quien hasta hace poco no era considerado para la competencia en cuestión.

Porque en política, los tiempos no siempre se anuncian…

Se insinúan.

Y cuando las señales se repiten, cuando los espacios se abren y cuando la cercanía se vuelve constante, el mensaje deja de ser sutil.

Veamos:

Luis García comenzó a aparecer en distintos ejercicios de medición con 9 %. Como uno más de los aspirantes a la alcaldía.

El crecimiento sostenido.

Pero entonces el nombre de Luis García, desde que apareció la primera vez, se ha sostenido en un estable y aumentable de acuerdo a nuevas mediciones.

Ya lo dijimos comenzó con el 9 %, luego avanzo, a un 13 por ciento, siguió hasta el 16 %, y en las constantes mediciones sigue creciendo en el ambiente ciudadano, hoy en la última medición de los aspirantes a la alcaldía de la capital de Tamaulipas ha llegado a un 27. 7%. Es decir, persistente en el ambiente ciudadano en el largo plazo, su crecimiento ha sido constante y sostenido.

Las señales están ahí.

Son Claras y directas.

Mantener a Luis García en el centro de la escena no es coincidencia.

No hay que ser experto en política para darse cuenta.

El perfil está ahí, colocado estratégicamente, respaldado por resultados, por trabajo y desde hace tiempo estar en permanente territorio. Pero de lo que sí hay certeza es de algo más importante: si la decisión se basara en el trabajo, él la ganaría sí o sí.

Porque en política, los tiempos no siempre se anuncian… se insinúan. Y cuando las señales se repiten, cuando los espacios se abren y cuando la cercanía se vuelve constante, el mensaje deja de ser sutil.

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

El panorama rumbo al 2027 apenas comienza.

Porque si estuviéramos en los tiempos correctos, ya lo estarían gritando… más de lo que hoy gritan las propias señales.

Oraculeros nos vemos por Tamaulipas.

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