Gattas y su gobierno “Simi”

Por Martín Díaz / Periodismo con Firma
Eduardo Gattás ya le agarró el gusto a saludar con sombrero ajeno. El alcalde de Victoria ha convertido su administración en una sombra del Gobierno del Estado: donde el Estado pone la obra, él llega corriendo para intentar colgarse la medalla.

Lo vimos con la segunda línea del acueducto. No hay foro o entrevista donde Gattás no jure que él hizo la gestión, cuando la realidad es que el proyecto lo rescató y lo operó financieramente el equipo del gobernador Américo Villarreal. El alcalde solo llegó para la foto, pero se vende como el autor de la obra.

Ahora, el guion se repite con el transporte público.

Fue apenas en mayo de 2025 cuando se presentó el “Lalobús”. En aquel entonces, el proyecto nació más enfocado en alimentar el ego del alcalde con su nombre en la carrocería que en dar un servicio real. Se trataba de una sola unidad —un solo camión— que tras el ruido del estreno se fue desinflando hasta que nadie volvió a saber nada de él. No pasó ni un año para que ese único vehículo quedara en el olvido, hasta que resucitó milagrosamente esta semana.

¿La razón? El anuncio de la flotilla de nuevos camiones híbridos del Estado. Bastó que el Gobernador presentara tecnología de punta y gratuidad para que Gattás saltara de la cama a las seis de la mañana a repartir tarjetas para ese solitario camión que tenía empolvado. No es planeación de movilidad, es miedo a quedar borrado de la foto.

Colgarse de los proyectos estatales

Lo que estamos viendo no es coordinación, es un intento desesperado por no verse rebasado. El municipio desempolva su única unidad y la quiere acomodar a fuerza como si fuera parte del mismo engranaje estatal. Pero la realidad es clara: el “Lalobús” no regresó por convicción, regresó por ocurrencia del Alcalde.

Para los estudiantes, qué bueno que el transporte sea gratis. Pero para Victoria, es preocupante tener un alcalde que intenta competir con un solo camión frente a proyectos estatales de gran escala, solo para justificar que está haciendo algo.

Es penoso que la movilidad de los estudiantes dependa de los celos políticos y no de un plan municipal serio. Sacar un solo camión a la calle para no quedar fuera de la foto es la confesión más clara de una gestión agotada. Porque cuando un alcalde renuncia a tener ideas propias para vivir de los reflejos del Estado, deja de ser autoridad para convertirse en un simple gobierno oportunista.

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