La Comuna/ Las protagónicas minorías en EUA

Por José Ángel Solorio Martínez

La peculiar democracia norteamericana, dio un vuelco: al menos tres ciudadanos que salieron de las minorías étnicas, -bajo el amparo del partido demócrata- ganaron las gubernaturas que disputaron y propinaron a la política injerencista, probélica y xenofóbica del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump un severo revés.

No es un asunto menor, para nosotros los mexicanos.

California y Texas, -dos de las economías regionales más potentes de EUA-, serán gobernadas por mexicoamericanos: Xavier Becerra en el primero y Gina Hinojosa en el segundo. La integrante de pueblos originarios en Estados Unidos, Deb Haaland, destrozó a los republicanos en Nuevo México.

Está claro: hay un agradable despertar de las minorías en todo el vecino país.

No es exagerado, comparar el enorme avance electoral de los sin voz, con los masivos actos por los derechos civiles estadounidenses que derivaron en la expansión de las garantías individuales en los años 60 y 70 en todo territorio estadounidense.

Está comprobado que las conquistas sociales, son generadas por la organización ciudadana y la tensión generada entre ciudadanos y políticas que afectan las libertades de las comunidades que prohíjan la resistencia de las diferentes vanguardias populares.

Lo que hoy vemos, en mucho se los debemos a Donald Trump.

Su retórica provocadora guerrerista y su política de rapiña de los recursos naturales tanto en Venezuela como en Irán -lesiva para los estadounidenses que están pagando con carestía el ejercicio de esa conducta neocolonialista- incubó en diversos segmentos de norteamericanos un rechazo mayoritario.

Sus dos años de gobierno han sido un desastre.

Los únicos que se han enriquecido son los miembros de su familia y los representantes de las élites multimillonarias que quieren mandar en un mundo que ya no les pertenece globalmente.

El partido republicano, fue hecho trizas por Trump y sus socios.

Se fueron tan a la derecha, -casi, casi al extremo- que lanzó a los ciudadanos en brazos de los republicanos.

El error de Donald es de percepción.

Ya no vivimos el mundo de la eterna hegemonía que gozó EUA a mitad del siglo pasado, delineada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.

Hay que incorporar a la repartición del mundo actual, a los nuevos socios: Irán, Rusia, China y Corea del norte.

Al interior Trump, deberá ampliar su mesa. Los nuevos actores triunfalmente emergentes -latinos, musulmanes, negros e indios- exigen la palabra.

Tan cambió la correlación de actores en el mundo, que la presidenta Claudia Sheinbaum, enfrentará la nueva suavidad de la diplomacia de Trump. Y de refilón el gobernador texano. Greg Abbott, tendrá que bájarle a su pedo y cancelar la ocupación y disputa, de nueve islas en medio del río Bravo.

Tenemos mucho que festejar del descalabro de Trump.

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