Lágrimas, perdón y promesas; así dejó la prisión Víctor Rodríguez

  • El exdirector de Pemex abandonó el penal de Atlacholoaya tras sustituirse la prisión preventiva por arraigo domiciliario para enfrentar su proceso por violencia familiar

Ciudad de México.- La liberación del exdirector de Pemex Víctor Rodríguez Padilla para enfrentar bajo arraigo domiciliario su proceso por violencia familiar ejemplifica la aplicación de acuerdos restaurativos y la sustitución de medidas cautelares en casos de violencia de género que involucran a exfuncionarios de alto nivel.

Víctor Rodríguez Padilla sale de prisión

A las 12:50 horas de ayer martes, el exdirector de Pemex Víctor Rodríguez Padilla cruzó la barrera del penal de Atlacholoaya, subió a una camioneta y abandonó el lugar tras ocho días de prisión preventiva justificada, por los delitos de violencia familiar y vicaria.

De ese centro penitenciario salió con una vinculación a proceso y sólo por el delito de violencia familiar, porque la jueza especializada de Control, Adriana Correa, desestimó la violencia vicaria a falta de elementos.

Rodríguez Padilla seguirá su proceso en libertad y deberá acudir cada mes a la Unidad de Medidas Cautelares, en caso contrario un juez podría revocar la libertad condicional.

Esa circunstancia legal, junto con la demostración de un domicilio en la Ciudad de México, ayudaron al exfuncionario para sustituir la medida cautelar de prisión preventiva por arraigo domiciliario, bajo algunas condiciones para evitar poner en riesgo a su esposa y a su menor hijo, quien presenció el ataque violento perpetrado hacia su madre en marzo pasado, en una casa del fraccionamiento Paraíso Country Club del municipio de Emiliano Zapata.

A su salida del penal, el exdirector dejó atrás el aspecto humilde, sumiso y sollozante que exhibió en la audiencia de revisión de medida cautelar y recuperó el porte arrogante al caminar hacia la camioneta, vestido con el uniforme de interno y una bolsa de plástico con sus pertenencias. En el trayecto enfrentó un mar de preguntas, pero no se detuvo, sólo dibujó una sonrisa de victoria.

Lloró y pidió perdón a su esposa

Dos horas antes, en la sala dos de la Ciudad Judicial de Atlacholoaya, el exdirector de Pemex soltó dos lágrimas cuando pidió el uso de la palabra para pedir perdón a su esposa, desde lo “profundo de su ser”, y enseguida admitió un problema de orden mental.

“Sé que esta disculpa puede no ser suficiente y, sin embargo, por el amor que yo tengo me comprometo a someterme a un tratamiento de apoyo con profesionales de salud mental, para ser mejor persona y dar un mejor ejemplo como padre”, pronunció con voz ronca y entrecortada.

Las cartas de su esposa

La jueza de Control abrió la sesión para una audiencia de suspensión condicional del proceso pasadas las 08:30 horas, fijada el lunes a petición de las partes luego de la exhibición de una carta enviada por María Felicia, esposa de Víctor Rodríguez y víctima de violencia familiar, en la cual concedió el perdón a su pareja y propuso sustituir el proceso penal por una medida restaurativa.

La jueza admitió la sugerencia, pero pidió la presencia de la víctima para ratificar su petición; sin embargo, María Felicia no llegó, por lo que la representación del Ministerio Público pidió una prórroga para comunicarse con la víctima, lo cual fue concedido.

En el reinicio de la audiencia, alrededor de las 09:55 horas, dio cuenta de una segunda carta enviada por la víctima a través de su asesor legal, Christian Jiménez Hernández.

El texto justifica la inasistencia de María Felicia al afirmar que sufre un “asedio mediático muy fuerte y que no sale de su casa”, sus hijos están encerrados y los medios de comunicación han asumido una actitud muy cruel contra ella. No obstante, los representantes de la fiscalía afirmaron que la víctima quiere ser escuchada, pero sobre todo conocer el plan de reparación del daño antes de comparecer.

La jueza acordó suspender la audiencia de suspensión condicional del proceso por falta de condiciones y adelantó que convocará a una nueva audiencia una vez que las partes avancen en un posible acuerdo de reparación del daño, y la víctima conozca el plan ofrecido por la defensa del exdirector de Pemex.

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