Plant-based crecerá cerca de 9% anual hacia 2031: empresas mexicanas buscan escalar producción y tecnología

● La Asociación de Emprendedores Veganos de México identifica en fermentación, algas y

proteínas derivadas de leguminosas nuevas vías para elevar el valor agregado nacional;
escala productiva, distribución y acceso a compradores serán determinantes para
competir con jugadores internacionales
Ciudad de México a 31 agosto de 2026.– El crecimiento proyectado de cerca de 9% anual del
mercado plant-based mexicano hacia 2031 abre una nueva competencia para la industria:
convertir una mayor demanda en capacidad productiva, tecnología y empresas capaces de escalar.
Para la Asociación de Emprendedores Veganos de México (AEVM), cuánto valor logre capturar
el país dependerá de su capacidad para transformar ventajas agrícolas, biodiversidad y recursos
naturales en ingredientes especializados, conocimiento y producción competitiva.
México cuenta con activos relevantes para avanzar: base agrícola, recursos marinos, capacidad
manufacturera, industria alimentaria, universidades y talento científico. Articularlos permitiría
traducir una mayor proporción del crecimiento en investigación, desarrollo de ingredientes,
formulación, manufactura especializada y tecnología generada desde el país.
“El consumidor vegano sigue siendo fundamental para la categoría, pero el plant-based está
ampliando su alcance hacia flexitarianos, personas con necesidades alimentarias específicas y
consumidores que buscan mayor variedad en su alimentación. Esa diversificación amplía el
mercado y abre oportunidades para desarrollar desde México más ingredientes, tecnología y
capacidad productiva”, señaló Janete Salcedo, directora de Marketing y Desarrollo de la
Asociación de Emprendedores Veganos de México (AEVM).
La expansión ya se traduce en categorías de miles de millones de pesos: los snacks veganos
superan los $20 mil millones anuales; las alternativas lácteas representan alrededor de $7,400
millones, mientras que la carne plant-based alcanza aproximadamente $5,200 millones de pesos
al año. Las cifras muestran una industria diversificada y una competencia que comienza antes del
anaquel: quién desarrolla los ingredientes, procesos y tecnologías que sostendrán su siguiente
etapa.
La fermentación con hongos y micelio representa una de esas áreas. Permite generar biomasa rica
en proteína y estructuras fibrosas con aplicaciones en alternativas de pollo, pescado y carne.
Propel Foods, foodtech mexicana, ha trabajado con proteínas vegetales y micoproteína obtenida
mediante fermentación, mostrando que estas capacidades tecnológicas también pueden
desarrollarse localmente.
Las algas y microalgas abren otro frente como fuentes de proteínas, omega-3 e ingredientes
funcionales. Grupo Algamar, integrante de la AEVM, procesa algas marinas de Baja California
para consumo humano. En paralelo, frijol, garbanzo, lenteja, haba y chícharo pueden
transformarse en harinas, concentrados y aislados de proteína; Mercalimentos trabaja con estas
materias primas para desarrollar ingredientes de mayor valor.
“Innovar no significa abandonar lo que México ya produce, sino agregarle conocimiento y
tecnología. Podemos transformar materias primas vinculadas con nuestra agricultura en
ingredientes más sofisticados y competitivos. Ahí existe una vía concreta para elevar el valor de
la producción y desarrollar nuevas capacidades industriales”, explicó Salcedo.

La evolución de la oferta coincide con una transformación de la demanda. El plant-based está
ampliando su alcance hacia flexitarianos, hogares con dietas específicas y consumidores
interesados en diversificar su alimentación, además de su base de consumidores veganos y
vegetarianos. Esta apertura permite que las alternativas vegetales participen cada vez más en
decisiones cotidianas y compitan directamente dentro del mercado alimentario convencional.
Más de una de cada cinco personas dentro de estudios de consumidores de Mintel se identifica
con un patrón flexitariano y cerca de dos de cada cinco busca incorporar más alimentos plant-
based a su dieta. El cambio generacional refuerza la tendencia: 63% de los padres señala que sus
hijos influyen de manera importante sobre las comidas del hogar y 39% reporta que las
preocupaciones de sus hijos sobre sostenibilidad los han llevado a reducir el consumo de
productos de origen animal.
La especialización responde también a nuevas necesidades alimentarias. De acuerdo con México
Sin Alérgenos, el crecimiento de las categorías free from refleja una mayor demanda de
formulaciones diferenciadas, trazabilidad, certificación y etiquetado. Esta evolución converge con
el plant-based y abre oportunidades para laboratorios, especialistas en formulación, proveedores
de ingredientes y sistemas de control de calidad. Este nivel de especialización extiende el impacto
económico hacia empresas que participan en investigación, formulación, certificación,
trazabilidad, empaque, logística, tecnología y servicios especializados. El valor de la industria
comienza así a alcanzar una red de proveedores y capacidades empresariales que trasciende a las
marcas que fabrican el producto final.
El desafío aparece al momento de escalar. Alcanzar distribución, volumen, compradores y puntos
de venta resulta determinante para reducir costos, incrementar producción y reinvertir en
innovación. Para la AEVM, resolver esta brecha será clave para que el crecimiento genere
también empresas mexicanas con mayor capacidad productiva y tecnológica.
La AEVM agrupa a más de 50 empresas y trabaja en inteligencia de mercado, capacitación y
vinculación con distribuidores, compradores, inversionistas, supermercados y restaurantes. Entre
2022 y 2025, 23 marcas participantes en sus Pabellones Plant-Based generaron más de 400
contactos con compradores de alto valor, conectando empresas emergentes con canales capaces
de acelerar su expansión comercial.
Los casos nacionales muestran esa capacidad. Benji Gourmet cuenta con planta propia y
presencia en más de 200 puntos de venta; Grupo Industrial Cuadritos Biotek compite mediante
GÜD, Boulder y Planet Vegan, esta última con alrededor del 10.5% del mercado mexicano de
quesos plant-based. A ellas se suma Meathical, enfocada en embutidos de origen vegetal, como
muestra de la especialización de empresas mexicanas en categorías tradicionalmente dominadas
por proteínas animales. “El reto es convertir innovación en escala. Desde la Asociación buscamos
que las empresas tengan información, conexiones comerciales y acceso a los canales que
necesitan para crecer. El siguiente paso es conseguir que una mayor parte de la tecnología, la
producción y el valor detrás de estos productos también se genere en México”, afirmó Salcedo.
La siguiente etapa se definirá por cuánto valor consiga capturar México antes de que los
productos lleguen al consumidor. Fermentación, algas y leguminosas amplían una cadena que
integra agricultores, científicos, productores de ingredientes, foodtechs, fabricantes, distribuidores
y marcas, extendiendo el impacto económico del sector más allá del producto terminado.
Hacia 2031, la discusión no será únicamente cuánto creció el consumo plant-based, sino cuánto
de ese crecimiento consiguió capturar México mediante conocimiento, tecnología, manufactura y
empresas propias. La diferencia entre ser un mercado atractivo y construir una industria estará en
la capacidad de transformar una categoría en expansión en innovación, especialización y valor
económico generado desde el país.

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