Columna Rosa, sólo para Mujeres/ Las Mujeres tamaulipecas ¿Ya tenemos el Poder?

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

En el marco del Foro de Mujeres Exportadoras organizado por COMCE, la afirmación del presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Medina Mora —“las mujeres ya tienen el poder”— resuena con especial fuerza en regiones como Tamaulipas, donde el papel femenino ha evolucionado de manera decisiva en los últimos años. Más allá de una consigna, esta declaración sintetiza una realidad que se construye día a día en los espacios productivos, empresariales y sociales del país.

Tamaulipas, con su vocación industrial, comercial y fronteriza, ha sido testigo de una creciente participación de mujeres en sectores tradicionalmente dominados por hombres. Desde la industria maquiladora en ciudades como Reynosa y Matamoros, hasta el comercio internacional en Nuevo Laredo, las mujeres han demostrado una capacidad notable para liderar procesos de innovación, fortalecer cadenas de valor y abrir nuevos mercados. Su presencia no solo es visible, sino estratégica.

El liderazgo femenino en el estado no se limita a la participación operativa; cada vez más mujeres ocupan posiciones de alta responsabilidad en empresas exportadoras, organismos empresariales y proyectos de desarrollo regional. Este fenómeno refleja un cambio estructural en la forma en que se concibe el talento y la competitividad. Las mujeres tamaulipecas no solo participan: dirigen, deciden y transforman.

Sin embargo, como bien subrayó Medina Mora, el reto no está resuelto. Lograr que más mujeres accedan a posiciones directivas sigue siendo una prioridad ineludible. En Tamaulipas, este desafío implica fortalecer los mecanismos de formación empresarial, acceso a financiamiento y redes de apoyo para mujeres emprendedoras. Las PyMEs, que constituyen una parte esencial del tejido económico estatal, encuentran en el liderazgo femenino una oportunidad para innovar y expandirse, pero requieren condiciones más equitativas para consolidar ese potencial.

Ejemplos concretos se observan en sectores como el agroindustrial, donde mujeres productoras han logrado posicionar productos locales en mercados internacionales, o en el sector energético, donde profesionistas tamaulipecas participan en proyectos estratégicos vinculados al desarrollo sostenible.

Asimismo, en el ámbito académico y de investigación, las mujeres contribuyen con conocimiento y propuestas que fortalecen la vinculación entre universidad, empresa y gobierno. Ejemplos resaltan desde la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), donde se promueve e incentiva para que cada día más mujeres estudiantes, docentes e investigadoras participan a la par de los varones.

Impulsar el talento femenino en Tamaulipas no es solo una cuestión de equidad, sino de visión económica. Diversos estudios han demostrado que las empresas con mayor participación de mujeres en puestos de liderazgo tienden a ser más innovadoras y resilientes. En un entorno global altamente competitivo, estas cualidades son fundamentales para consolidar el posicionamiento del estado en el comercio internacional.

Además, el fortalecimiento del liderazgo femenino tiene un efecto multiplicador en el desarrollo social. Las mujeres que acceden a mejores oportunidades laborales y empresariales contribuyen al bienestar de sus familias y comunidades, generando un impacto positivo en indicadores de educación, salud y cohesión social.

En este contexto, la afirmación de que “las mujeres ya tienen el poder” debe entenderse como un punto de partida, no de llegada. El verdadero desafío es crear las condiciones para que ese poder se ejerza plenamente, sin barreras estructurales ni limitaciones culturales. Tamaulipas tiene la oportunidad de consolidarse como un referente nacional en la promoción del liderazgo femenino, aprovechando el talento, la creatividad y la determinación de sus mujeres.

El futuro económico del estado, sin duda, estará marcado por su capacidad para integrar plenamente a las mujeres en todos los niveles de decisión. Apostar por ellas no es solo justo: es estratégico.

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