Columna Rosa, sólo para Mujeres/ “8 de septiembre: Día del Periodista.”

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

Informar para no olvidar: el periodismo como oficio de memoria y dignidad.

Cada 8 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Periodista en homenaje a Julius Fučík, escritor y reportero checoslovaco ejecutado por el régimen nazi el 8 de septiembre de 1943 en la prisión de Plötzensee, en Berlín.

La fecha fue establecida en 1958, durante el IV Congreso de la Organización Internacional de Periodistas (OIP) en Bucarest, Rumania, con el propósito de reconocer la labor informativa y defender la libertad de expresión como derecho fundamental.

Por lo que aprovecho este espacio para felicitar a mi papá el Dr. Jorge A. Lera Mejía, que como Lider de Opinión en muchos años, me inspiró a seguir sus pasos.

Esta efeméride no es solo un reconocimiento gremial, sino un recordatorio de que el periodismo nace en contextos de riesgo: Fučík fue detenido, torturado y fusilado por sus escritos contra el fascismo, y su figura simboliza a quienes han pagado un precio alto por contar lo que ocurre cuando el poder prefiere el silencio.

Por eso, la jornada invita a reflexionar sobre el papel actual de las y los periodistas en la sociedad, la necesidad de proteger su trabajo y la responsabilidad colectiva de valorar la información veraz como un bien común.

En un mundo saturado de contenidos, el oficio periodístico sigue siendo indispensable para separar hechos de rumores, dar voz a quienes no la tienen y construir una memoria compartida que impida que las injusticias se normalicen.

Conmemorar a Fučík es, en el fondo, comprometerse a que la verdad no sea un lujo ni un riesgo exclusivo de unos cuantos, sino una práctica social protegida y respetada.

Al final, el periodismo no se trata solo de notas, coberturas o audiencias, sino de personas: de quien busca a un desaparecido, de quien documenta un desastre, de quien narra una fiesta comunitaria, de quien hace propuestas para un gobierno o sociedad más justa y quien denuncia un abuso.

Honrar el 8 de septiembre es reconocer que detrás de cada historia hay vidas concretas y que, sin quien las cuente con rigor y empatía, la sociedad pierde la capacidad de verse, entenderse y transformarse.

Informar, en ese sentido, es un acto de cuidado mutuo: una manera de decir “lo que te pasa importa” y de construir, entre todas y todos, un presente menos ciego y más justo.

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