Columna Rosa, sólo para Mujeres/ “Tamaulipas: Fauna, migrantes y esperanza. La UAT y Kino”

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

Tamaulipas es un estado que teje conservación, migración y ejemplo de universidades, como es el caso de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT.)

Tamaulipas, siendo un estado fronterizo con una riqueza natural extraordinaria y una historia marcada por la movilidad humana, enfrenta hoy el reto de construir un modelo de desarrollo que armonice crecimiento económico, inclusión social y protección ambiental.

Bajo el liderazgo del gobernador Américo Villarreal Anaya (AVA), la entidad ha avanzado hacia una política ambiental humanista, reconocida internacionalmente por sus progresos en la Agenda 2030.

Paralelamente, la UAT, dirigida por el rector Dámaso Anaya Alvarado, ha consolidado una transformación institucional con enfoque social, académico y sustentable.

En este contexto, la conservación del Jaguar —símbolo de ecosistemas sanos— se ha convertido en prioridad estatal.

Desde 2025, el gobierno de AVA impulsa el Programa de Manejo, Monitoreo y Conservación del Jaguar, con cámaras trampa, collares satelitales y áreas protegidas en municipios como Gómez Farías, Mante y Llera.

Simultáneamente, la UAT se suma a jornadas nacionales de reforestación y promueve ranchos sostenibles, vinculando a estudiantes con soluciones ambientales concretas.

Imaginemos un Tamaulipas donde migrantes retornados, refugiados y jóvenes universitarios planten juntos árboles en corredores biológicos.

Un estado donde la UAT, bajo la visión humanista de Dámaso Anaya, cree un Centro de Capacitación para Empleos Verdes en la frontera, formando a migrantes en ecoturismo, energías renovables y agricultura regenerativa.

Donde hoteles y empresas de Matamoros, Nuevo Laredo y Tampico se sumen a una Red de Empresas Incluyentes, contratando formalmente a personas migrantes con permisos de trabajo.

El gobernador ha demostrado que el desarrollo sostenible es posible: equilibrando crecimiento económico con protección ambiental y justicia social.

Ahora, el reto es integrar la movilidad humana a esta visión.

A través de un programa “Migrantes por la Conservación” podría emplear a deportados y repatriados en viveros comunitarios y restauración de selvas, mientras la UAT investiga la relación entre cambio climático y migración en la frontera.

La universidad, con más de 20 mil becas estudiantiles y 20 mil microcredenciales otorgadas, tiene la capacidad de liderar un Observatorio de Migración y Cambio Climático, analizando cómo la degradación ambiental en la frontera impulsa la movilidad humana.

Estudiantes de derecho, biología y ciencias sociales podrían trabajar juntos en proyectos de diplomacia ambiental y humanitaria, posicionando a Tamaulipas como referente nacional.

La verdadera grandeza de un pueblo no se mide por su riqueza, sino por su capacidad de incluir al otro y proteger su hogar común.

Tamaulipas tiene la oportunidad histórica de demostrar que conservación ambiental e inclusión social no son agendas separadas, sino dos caras de una misma moneda: la construcción de comunidades resilientes donde migrantes, estudiantes, empresarios y gobierno tejan juntos un futuro de prosperidad compartida.

Como el Jaguar (animal actualmente en peligro de extinción) que recorre la Sierra de Tamaulipas, la esperanza también necesita corredores: espacios donde pueda desplazarse libremente entre corazones dispuestos a actuar y apoyar.

Estos trabajos se pudieran integrar con organizaciones especializadas en la conservación del Jaguar desde el sureste de México, es el caso del empresario Kino Miquirray, el cual ha desarrollado una trayectoria que combina actividades empresariales, producción audiovisual y promoción de proyectos de desarrollo sustentable, principalmente en Quintana Roo y la Península de Yucatán. Ha participado activamente como promotor de iniciativas de sustentabilidad y conservación.

Su interés se centra en la conservación de los corredores biológicos que permiten el desplazamiento del Jaguar entre la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an, el Parque Nacional Tulum y otras áreas de la Selva Maya, bajo su Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre del Sureste (UMA) .

Esta visión coincide con la estrategia impulsada por el Gobierno de México mediante el Área de Protección de Flora y Fauna Jaguar y el Parque del Jaguar en Tulum, así como los programas del gobierno estatal de Tamaulipas y la UAT.

De esta manera, que esta sea la herencia de Villarreal Anaya y Dámaso Anaya: un estado donde se respete la flora y la fauna, especialmente al Jaguar, donde cada árbol plantado por manos migrantes sea un símbolo de que otro Tamaulipas sea posible.

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