Por José Luis Castillo
UNO.- La crisis de inseguridad en Tamaulipas ya no sólo se refleja en las estadísticas delictivas o en los hechos de alto impacto. Sus efectos alcanzan actividades productivas que durante décadas dieron identidad y sustento al estado. Hoy, hasta en los ranchos faltan vaqueros.
La Unión Ganadera Regional de Tamaulipas revela un dato alarmante: existe un déficit del 70 por ciento de vaqueros especializados. Detrás de esa cifra no sólo está el cambio generacional o la falta de interés de los jóvenes por el trabajo en el campo; también pesa un factor que nadie puede ignorar: la inseguridad. En la actualidad trabajar en zonas rurales dejó de ser una actividad tranquila para convertirse, en muchos casos, en una labor de riesgo.
Las consecuencias ya son evidentes. Menos personal significa menos vigilancia del ganado, menor capacidad para detectar enfermedades como el gusano barrenador y una caída importante en la productividad pecuaria. La actividad ganadera, uno de los pilares económicos de Tamaulipas, enfrenta un deterioro que podría agravarse si no existen condiciones para recuperar la confianza y garantizar la seguridad en el campo.
Y mientras los productores batallan para encontrar trabajadores, los hechos delictivos siguen enviando señales preocupantes. Ni siquiera las instalaciones gubernamentales parecen estar exentas. Durante el reciente periodo vacacional, los delincuentes hicieron de las suyas al grado de provocar afectaciones en los servicios de agua y energía eléctrica de la Torre de Gobierno. Si eso ocurre en un edificio público, la pregunta inevitable es qué pueden esperar quienes viven y trabajan en comunidades alejadas.
La inseguridad ya no sólo cuesta patrimonio o tranquilidad; también está provocando la pérdida de mano de obra, debilitando sectores estratégicos y frenando el desarrollo económico. Cuando un estado comienza a quedarse sin vaqueros porque nadie quiere exponerse a trabajar en el campo, el problema deja de ser exclusivo de los ganaderos y se convierte en un asunto de interés público.
La recuperación de Tamaulipas pasa necesariamente por restablecer el Estado de derecho. Sin seguridad no habrá relevo generacional, no habrá inversión suficiente y será cada vez más difícil sostener actividades que durante años fueron orgullo y motor de la economía regional. Los síntomas están a la vista. Ignorarlos sería aceptar que el deterioro continúe. Y, lamentablemente, la percepción de muchos ciudadanos es que vamos de mal en peor, hay que decirlo.
DOS.- La Universidad Autónoma de Tamaulipas entra en la recta final para iniciar el ciclo escolar Otoño 2026 con un mensaje claro: todo está listo para recibir a una nueva generación de universitarios.
Hay que destacar que esta institución se prepara para consolidar una etapa de crecimiento que refleja confianza, planeación y una apuesta firme por la educación superior.
El rector Dámaso Anaya Alvarado ha puesto sobre la mesa una meta ambiciosa, pero alcanzable: superar los 42 mil estudiantes registrados el ciclo anterior y llegar a una matrícula cercana a los 45 mil alumnos. De concretarse, será una muestra del fortalecimiento que ha experimentado la máxima casa de estudios de Tamaulipas y de la confianza que miles de jóvenes depositan en la universidad para construir su futuro profesional.
La estrategia también contempla garantizar que cada campus ofrezca instalaciones en óptimas condiciones, aulas equipadas con tecnología de vanguardia y espacios adecuados para el aprendizaje. Los recorridos de supervisión anunciados por el rector confirman que el objetivo es iniciar clases sin contratiempos y con las mejores condiciones posibles para la comunidad universitaria.
La incorporación de nuevas herramientas digitales, junto con carreras innovadoras como Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos, demuestra que la UAT busca mantenerse a la altura de los nuevos desafíos académicos y del mercado laboral. A ello se suma el respaldo de una sólida planta docente y la ampliación de su infraestructura, como la nueva Preparatoria General de Tampico, que permitirá abrir mayores oportunidades para la juventud tamaulipeca.
Mientras otras instituciones enfrentan retos para ampliar su cobertura, la Universidad Autónoma de Tamaulipas apuesta por crecer con orden, calidad y visión de futuro. El calendario académico ya está en marcha con la publicación de resultados de admisión, el proceso de inscripciones y la apertura de becas, todo encaminado para que el próximo 17 de agosto las aulas vuelvan a llenarse de vida.
TRES.- En medio de los temas que con frecuencia ocupan los encabezados por la inseguridad, las carencias o los problemas cotidianos, también vale la pena detenerse en las noticias que hablan de crecimiento y confianza que empresarios como Oscar Terán realizan y en este caso con la apertura del primer SIMILANDIA de Tamaulipas en Ciudad Victoria.
Su llegada representa un mensaje importante: las empresas siguen viendo a la capital tamaulipeca como un lugar con potencial para invertir, generar empleos y ampliar su presencia.
Hay que destacar que las inversiones no llegan por casualidad. Requieren condiciones de estabilidad, expectativas de crecimiento y un mercado que responda. En ese sentido, las autoridades municipales destacan que durante el último año se concretaron inversiones por alrededor de mil 200 millones de pesos y que Ciudad Victoria figura entre las ciudades con mejores indicadores de percepción de seguridad, elementos que fortalecen la confianza del sector privado.
A ello se suma la expectativa que ha despertado el proyecto del Puerto Seco, considerado una de las apuestas de mayor impacto para el desarrollo económico de la capital. Si logra consolidarse como se proyecta, podría convertirse en un detonante para atraer nuevas empresas, diversificar la economía local y ampliar las oportunidades laborales para miles de familias.
La inauguración de SIMILANDIA, por sí sola, quizá no transforme la economía de la ciudad, pero sí forma parte de una cadena de inversiones que envían una señal alentadora. Cada nuevo negocio que abre sus puertas significa empleos, movimiento económico y mayor oferta de servicios para los ciudadanos, pero además, una nueva esperanza, hay que decirlo.
