CORRESPONDENCIA/ Se multiplica indignación

Por José Luis Castillo

La muerte de Dafne Zapata Quintos, una adolescente de apenas 13 años originaria de El Mante, se convirtió en un caso que indigna a la sociedad y pone a prueba la capacidad de las instituciones para responder con eficacia y transparencia.

Las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo son claras: “la Academia Militarizada Doenitz no depende de la Secretaría de la Defensa Nacional, sino que es una institución privada con un esquema de formación militarizada cuya supervisión e investigación corresponden a Tamaulipas.

Desde luego que ese señalamiento de la
presidenta no solo delimita competencias, también marca con precisión dónde debe recaer la responsabilidad de esclarecer los muy lamentables hechos.

Es preocupante que, a pesar de la gravedad del caso y del tiempo transcurrido, no existan personas detenidas aunque vale admitir; “continúan las investigaciones”.

La madre de Dafne ha denunciado públicamente las condiciones en las que encontró a su hija y ha cuestionado la lentitud con la que para ella avanza el proceso.

Ahora corresponde a la Fiscalía determinar qué ocurrió realmente y sustentar cualquier responsabilidad con pruebas, pero la exigencia de una investigación pronta, exhaustiva e imparcial es legítima.

Desde luego que un caso de esta magnitud nunca debió escalar hasta convertirse en un asunto abordado en la mesa nacional por la Presidencia de la República.

Las autoridades estatales en todos los niveles tendrían que haber respondido con tal rapidez, contundencia y transparencia que no hubiera sido necesaria la intervención del Ejecutivo federal para recordar de quién es la competencia. Cuando la justicia local actúa con eficacia, la confianza ciudadana se fortalece; cuando las respuestas tardan, las dudas crecen y la indignación se multiplica, así de fácil.

Hoy, Tamaulipas tiene la obligación de demostrar que ninguna institución, pública o privada, está por encima de la ley. Es indispensable esclarecer qué ocurrió dentro de ese campamento de verano, determinar si existieron omisiones o conductas delictivas y sancionar a quien resulte responsable, sin excepciones ni privilegios.

La justicia para Dafne no puede quedarse en discursos ni en promesas. La sociedad merece conocer la verdad, la familia merece respuestas y los responsables, si los hay, deben enfrentar las consecuencias legales. Solo así podrá enviarse un mensaje claro de que la vida de una niña vale más que cualquier intento de minimizar o dilatar un caso que exige resultados y no pretextos, veremos.

DOS.- Las mejores universidades son aquellas capaces de convertir el conocimiento en soluciones para los problemas que afectan a la gente. Ese es, precisamente, el camino que hoy está recorriendo la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

El reconocimiento obtenido por estudiantes de la Unidad Académica Multidisciplinaria Mante en la Feria de Ciencias e Ingenierías Tamaulipas 2026, es la demostración de que la investigación universitaria puede responder a desafíos reales y generar beneficios ambientales, económicos y productivos.

Transformar una plaga como el pez diablo en alimento de alto valor nutricional para ganado y gatos es mucho más que un ejercicio académico. Es una propuesta que ataca varios problemas al mismo tiempo: ayuda a controlar una especie invasora que ha devastado los cuerpos de agua de la región, ofrece una alternativa para disminuir las pérdidas de los pescadores y abre la puerta a un nuevo aprovechamiento sustentable de un recurso que hasta ahora era considerado un desecho.

Lo verdaderamente destacable es que esta innovación nació en las aulas y laboratorios de la UAT. Detrás de ese exitoso proyecto hay estudiantes de Contaduría Pública que, acompañados por la asesoría científica de sus docentes, demostraron que la formación universitaria no tiene límites disciplinarios cuando existe voluntad, creatividad, investigación y compromiso social. Ese quizá sea el mayor mérito de este logro.

Los resultados obtenidos durante las pruebas hablan por sí solos. Un alimento aceptado por felinos y bloques nutricionales que mejoraron significativamente el desempeño del ganado ovino no solo representan un éxito experimental; evidencian que la ciencia puede convertirse en una herramienta para fortalecer la producción pecuaria y generar oportunidades económicas para las comunidades rurales.

No es casualidad que este tipo de proyectos florezcan en una etapa en la que la Universidad Autónoma de Tamaulipas ha decidido fortalecer la investigación aplicada y vincular el trabajo académico con las necesidades del estado. Bajo el liderazgo del rector Dámaso Anaya Alvarado, la institución ha insistido en que la universidad debe salir del aula para incidir en el territorio. Este proyecto confirma que esa visión comienza a traducirse en resultados concretos.

En estos tiempos en que con frecuencia se cuestiona el destino de los recursos públicos destinados a la educación superior, iniciativas como esta ofrecen una respuesta contundente. Invertir en universidades públicas no solo significa formar profesionistas; significa generar conocimiento, impulsar innovación y encontrar soluciones donde otros únicamente ven problemas.

El tercer lugar obtenido en la FECIT 2026 es, sin duda, un motivo de orgullo para la UAT. Pero el verdadero reconocimiento está en haber demostrado que el talento de sus estudiantes puede transformar una amenaza ambiental en una oportunidad de desarrollo.

Esa es la mejor distinción para una universidad: que sus alumnos no solo acumulen conocimientos, sino que sean capaces de poner la ciencia al servicio de la sociedad. Cuando eso ocurre, gana la institución, gana la comunidad y gana Tamaulipas, así de fácil.

TRES.- Como si Reynosa no enfrentara ya suficientes desafíos en materia de seguridad, ahora la desaparición del exfuncionario municipal Erik Sanford Silva vuelve a colocar a la ciudad en el centro de la preocupación pública.

Y vale decir que más allá de su pasado como integrante de la administración de la exalcaldesa Maki Ortiz, lo verdaderamente preocupante es que una persona más desapareció y, hasta ahora, las autoridades no han podido informar con certeza cuál es su paradero.

Las primeras horas de una investigación de este tipo son determinantes. El despliegue de las distintas corporaciones refleja que el caso es considerado de alta prioridad. Sin embargo, a estás alturas la sociedad no se conforma únicamente con operativos y patrullajes; exige resultados, información oportuna y absoluta transparencia.

Las versiones extraoficiales sobre la presunta detención de cinco personas y el aseguramiento de la camioneta de la víctima abren una línea de esperanza para el esclarecimiento del caso, pero también obligan a actuar con responsabilidad. En un Estado de derecho, ninguna hipótesis sustituye a la evidencia ni ninguna filtración reemplaza la información oficial, hay que decirlo.

Reynosa no necesita sumar otro expediente a la estadística de personas desaparecidas. Necesita respuestas. Porque cada caso sin resolver erosiona la confianza en las instituciones y alimenta la percepción de impunidad.

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