Justicia para Dafne enfrenta reclamos por presuntas omisiones oficiales

Por Agustín Peña Cruz

Ciudad Madero, Tam.- La exigencia de justicia por la muerte de la menor Dafne ha
dejado de ser únicamente un proceso judicial para convertirse en un reclamo público que
cuestiona la actuación de autoridades educativas, organismos de protección civil y la
investigación ministerial en Tamaulipas. Mientras familiares y ciudadanos mantienen
movilizaciones en distintos puntos de la zona sur del estado, activistas sostienen que el
caso refleja fallas institucionales que, aseguran, permitieron que una escuela operara sin
cumplir los requisitos mínimos de seguridad.
La activista social Aydee Contreras informó frente de la presidencia municipal de Ciudad
Madero que las manifestaciones buscan mantener la presión sobre las autoridades para
que el caso avance con mayor rapidez y se determinen responsabilidades. Explicó que una
de las concentraciones se realizaría con la participación de Alejandra Quintos, madre de la
menor.
«Vamos a exigir a la Fiscalía que agilice los procesos y, sobre todo, que aprendan a los
responsables de estas anomalías que están pasando», afirmó. También cuestionó la
actuación de la Secretaría de Educación estatal al considerar que no verificó que el plantel
cumpliera con las condiciones legales para ofrecer servicios educativos.
Contreras sostuvo que, mientras las familias deben presentar diversos documentos para
inscribir a sus hijos en una escuela, las autoridades debieron exigir a la institución acreditar
el cumplimiento de la normatividad vigente.
«A todos los niños que ingresan a una escuela les piden cartilla, exámenes de laboratorio y
un dictamen médico. Ahí no piden nada más que el dinero y la lista de materiales», señaló.
La activista aseguró que el inmueble donde funcionaba el plantel no reunía las
características propias de una institución educativa. Recordó que anteriormente había sido
utilizado como oficinas y posteriormente fue adaptado para actividades escolares.
Esa escuela no contaba con clave de centro de trabajo. Tú, como madre, ¿inscribirías a tu
hija en una escuela que, lejos de ser una institución, parece una casa de seguridad? – Se le
cuestiono- Claro que no», expresó.
Según su versión, el inmueble carecía de espacios adecuados, servicios sanitarios
suficientes y otras condiciones que, de acuerdo con la regulación aplicable, deben
supervisar tanto Protección Civil como las autoridades educativas antes de autorizar la
operación de un centro escolar.

«Eran oficinas anteriormente y hoy las fusionaron como una escuela con dormitorios que no
cuentan con las dimensiones ni con los servicios que debe tener una institución educativa»,
afirmó.
Las críticas de Contreras también alcanzaron al gobierno municipal. La activista sostuvo
que la presunta cercanía entre el director del plantel y autoridades locales habría favorecido
un ambiente de tolerancia frente a posibles irregularidades administrativas.
Más allá de las condiciones del inmueble, la activista cuestionó el desarrollo de la
investigación penal. Aunque reconoció que el acta de defunción establece un presunto
homicidio, afirmó que existen vacíos importantes en la integración de la carpeta de
investigación.
«No hubo muchos protocolos. No hay fotografías, no hay médico, no hay receta médica, no
han dado el nombre del doctor que la vio y tampoco la llevaron a una institución hospitalaria
para realizarle una tomografía», aseguró.
Respecto al debido proceso, indicó que no necesariamente exige revelar identidades, pero
sí transparentar las actuaciones médicas y periciales que permitan reconstruir lo ocurrido.
«No tienen que dar nombres, pero sí decir quién la atendió, que era un médico reconocido y
con cédula profesional. No mencionan absolutamente nada», sostuvo.
Contreras también expresó preocupación por hechos que, a su juicio, pudieron
comprometer la preservación de evidencias. Señaló que existieron intentos de reabrir
instalaciones clausuradas y consideró que cualquier intervención sobre el inmueble podría
afectar la investigación.
«En el momento de romper los sellos de clausura se está violando la escena del crimen»,
afirmó.
Para la activista consideró que el caso ha adquirido una dimensión política que, en su
opinión, podría dificultar el esclarecimiento de los hechos.
«Claro, se está politizando bastante», concluyó.
Hasta el momento, las autoridades competentes continúan con las investigaciones para
determinar las circunstancias de la muerte de la menor y, en su caso, deslindar las
responsabilidades correspondientes.

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