La Comuna/ El achicamiento de los comunistas

Por José Ángel Solorio Martínez

¿Por qué la IV Transformación y su Segundo Piso -en sus gobiernos-, prácticamente ignoró a la histórica izquierda mexicana?

Excepto Pablo Gómez Álvarez, Paco Taibo II, Eréndira Sandoval y Alejandro Encinas, que han sido garbanzos de a libra en los mandos de gobierno y en los parlamentos, los innumerables cargos de liderazgo y mando, en estos ocho años de gobierno progresista, han sido ejercidos por militantes partidistas de un vario pinto que redujo los espacios de expresión de ésta enriquecedora corriente.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, intentó sumar el aporte ético, moral, de la Izquierda mexicana e inhumó el cuerpo de Arnoldo Martínez Verdugo, en la Rotonda de los Hombres Ilustres, con un gesto que evidenció la extensión de su mano, a la vieja militancia del PCM. Sumó a su equipo a Gómez Álvarez, Taibo, Eréndira y a Encinas.

El largo trayecto que recorrió el PCM en diversas etapas de la historia de México, destacó por su impulso al movimiento social. Creó sindicatos, organizaciones campesinas y dinamizó luchas estudiantiles y populares.

(Algunos historiadores ingenuos, cándidos, consideran al PPS, al PST como partidos de Izquierda. En honor a la verdad, ni siquiera lo parecieron por tanta conducta oficialista que pintó sus estructuras).

La represión hizo su chamba: centenares de militantes, fueron eliminados por el estado; ese clima de cerrazón política llevó a muchos comunistas a decidirse por el camino de la lucha armada para la transformación de México.

Fue la primera sangría de la Izquierda.

Centenares de jóvenes izquierdistas, -aún hoy están desaparecidos- fueron asesinados por grupos paramilitares del gobierno. Buena parte de ellos, brillantes estudiantes de diferentes disciplinas del conocimiento; entre ellos, a Raúl Ramos Zavala.

De origen en el movimiento social, los personajes de Izquierda sabían enfrentar al estado; no para ser parte de él. Conocían a la perfección cómo crear sindicatos a pesar de las trabas del gobierno; pero desconocían los mecanismos para resolver las contradicciones entre el trabajo y el capital con las reglas de un estado de libre mercado, sin violentar a una red gubernamental en esencia autoritaria.

Se les complicaba, entender cómo avanzar en los niveles de bienestar de los trabajadores, sin expropiar los medios de producción como dictaba el manual.

Arnoldo Martínez Verdugo, sacó de esas dudas a los comunistas mexicanos. Les facilitó la comprensión de la transformación de la sociedad mexicana. Puso en el centro de la acción, la lucha por la democracia como esencial escalón para la construcción del cambio social.

Entonces tomó relevancia la lucha parlamentaria de los comunistas.

El frente amplio creado por AMLO en el 2018 sumó a grupos de Izquierda.

En tanto no desentrañen el funcionamiento del nuevo estado mexicano, la Izquierda seguirá participando como un personaje adyacente en la historia mexicana del Siglo XXI.

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