LOS HECHOS/ EL RETO DE H. PRIETO

POR José Inés Figueroa Vitela

Cuando los calificativos vienen acompañados de nombres, fechas, denuncias, cifras y, especialmente de una exigencia, no quedan espacios para la controversia.

HUMBERTO PRIETO HERRERA, en secuencia a las expresiones de la Presidenta CLAUDIA SHEINBAUM y del Gobernador AMÉRICO VILLARREAL GUERRA, respondió con puntualidad y amplitud a los exabruptos del exgobernador prófugo.

El Presidente de la Junta de Gobierno del Congreso de Tamaulipas, salió a responder al exgobernador FRANCISCO JAVIER GARCÍA CABEZA DE VACA, luego de las declaraciones que éste hizo desde su guarida en el extranjero, a través de las redes sociales, muy dolido y atormentado porque la Presidenta le recordó su condición de evadido de México, sujeto de extradición.

Sin medias tintas, el lider camaral remarcó eso, que es un prófugo de la justicia, delincuente, mitómano, corrupto, corruptor y “cobarde, y retó: si él se cree inocente, que venga a México, que dé la cara, que rinda cuentas y enfrente a la justicia.

Ese fue el mensaje central de la comparecencia del diputado presidente ante la opinión pública tamaulipeca de este miércoles en Reynosa.

Porque -lo dijo claro-, no se trata de una persecución política, ni de delitos fabricados, como él dice y ocurría durante su sexenio, en que la persecución fue común contra sus adversarios.

Se trata de hechos, que están documentados y que deben ser sancionados por las autoridades.

¿Ejemplos?

PRIETO habló de algunos emblemáticos: la operación de un departamento adquirido por 14 millones de pesos y vendido a contratistas vinculados con el exgobernador por 43 millones.

”Eso, no es plusvalía, es lavado de dinero y operaciones con recursos de procedencia ilícita”.

Otros expedientes, denuncias y elementos constitutivos de delitos que alcanzan al prófugo, con órdenes de aprehensión pendientes de ejecutar y requerimientos internacionales para su captura complementaron la exposición.

En el tema del huachicol fiscal, con el que CABEZA se llena la boca como un mantra para librar la cárcel, PRIETO recordó que en diciembre presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República en su contra por ese delito.

Y lanzó una frase demoledora: él no descubrió el huachicol fiscal, él fundó el huachicol fiscal.

El diputado habló de los cruces internacionales, de cuotas a transportistas y de negocios vinculados con empresas actualmente procesadas por operaciones relacionadas con el tráfico ilegal de combustibles y planteó una pregunta que políticamente resulta difícil de esquivar:

¿Por qué, si durante aquella administración se realizaron aseguramientos de vehículos vinculados con ese negocio, no hubo una ofensiva permanente contra esa actividad?

El gobierno de entonces no combatía el negocio porque, evidentemente, se beneficiaba de él.

Igual ocurre con las cifras: 7 mil 500 millones de pesos observados por la Auditoría Superior de la Federación.

Mil 500 millones de pesos relacionados con señalamientos en la Secretaría de Bienestar.

Observaciones y acusaciones sobre empresas familiares, recursos de la Secretaría de Salud y exsecretarios que enfrentan procesos judiciales.

PRIETO no habló de una administración con errores.

Habló de un “gobierno totalmente corrupto”.

Y todavía puso otro elemento sobre la mesa: los señalamientos relacionados con los GOPES, el brazo armado del exgobernador, protagonista de uno de los capítulos más dolorosos de Tamaulipas: los migrantes de Camargo, así como los ejecutados de Nuevo Laredo, el baleado de Río Bravo, las desapariciones forzadas.

También las acusaciones de represión, la persecución de opositores, ciudadanos, periodistas, dirigentes partidistas y representantes de la sociedad civil.

Seis años de terror que palpitan directamente en la memoria tamaulipeca.

Hechos, que nunca han dejado aquí espacio a la duda sobre un gobierno corrupto y corruptor, pero que es preciso poner en contexto a la opinión pública nacional y hasta de Estados Unidos, a donde migró sus mitos y falsedades el exgobernador, asumió el legislador.

Si no fuera tan trágica su figura, movería a risa esa autodeclaración de “presidenciable”, como si no existiera el antecedente de la cancelación de la candidatura a la diputación federal por inelegible, al margen de la ausencia de lo más elemental para figurar en tales escaparates: una historia digna y base social.

Por eso PRIETO insistió: no es un asunto de declaraciones política, es un asunto jurídico: hay denuncias, expedientes, señalamientos, cifras, procesos.

Y, sobre todo, hay una persona que debe responder ante la justicia mexicana.

La justicia asoma a la puerta.

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