POR José Inés Figueroa Vitela
Andaba en mis pininos cuando desde el celuloide el inolvidable CANTINFLAS advirtió: no es lo mismo el cuarto poder, que no poder salir del cuarto.
Desde entonces, la Libertad de Expresión y la censura han caminado por rieles paralelos, en las más variadas formas de expresión, valga la redundancia.
El origen de la celebración -ayer- del Día de la Libertad de Expresión en México, es su mayor referencia.
En el anecdotario nacional se inscribe que la efeméride partió de un encuentro del Presidente de la República con los principales empresarios de los medios, en los que se institucionalizó la publicidad o propaganda pública, hasta convertirse en el elemento fundamental de subsistencia de las empresas.
Luego ya vinieron acotaciones históricas, como cuando el Presidente JOSÉ LÓPEZ PORTILLO advirtió a un medio impreso “no te pago para que me pegues” y más después, cuando otro medio, Proceso, reclamó por el pago de publicidad oficial, sin detrimento del contenido de sus publicaciones, en una lucha que, medio siglo después mantiene.
Los medios tradicionales que han subsistido la última década, lo han hecho a contracorriente, con la masificación de los canales de la comunicación que ha significado la popularización de las redes sociales.
Pulverizados los medios, igual las audiencias se han multiplicado, en un proceso que no acaba de cerrarse, para reconocer a los profesionales de la comunicación, con el peso específico que les representa ser garantes de lo que firman.
El fenómeno, por supuesto que ha sido aprovechado por deshonestos comunicadores y personajes públicos, que han utilizado el enrarecimiento del ambiente mediático, para distorsionar la información y llevar agua a su molino, político y económico.
Han pretendido hacer “ciencia” del engaño, vendiendo la desinformación como estrategia, para la conquista fraudulenta de haberes y cargos públicos, sin importarles llevarse entre las patas la conciencia social y todo lo que se atraviese a su paso.
Aún pululan por ahí engaña-bobos, que nunca encontraron trabajo en un medio serio, porque no tenían cabida entre los profesionales de la comunicación, pero que en las redes sociales han ganado audiencias con sus estridencias, aunque carezcan de fundamento.
En esa transición de lo banal a lo auténtico, con todas las perversiones flotando el espectro mediático, se han dado las acusaciones que el exgobernador de Tamaulipas prófugo, ha sembrado allende El Bravo.
Otro ejemplo de esas calañas fue la acusación contra el exdiputado panista, que entró cuando él entregó el escaño, a quien presuntamente le abrieron una investigación en Estados Unidos por relaciones con la delincuencia organizada, al tiempo que apareció como parte de la planilla adversaria a la que apadrina el tal CABEZA DE VACA para la dirigencia partidista.
Si el empresario transportista fronterizo que se afilió al PAN en el 2003 para contender a la diputación federal es un delincuente, no lo es a partir de ahora que le juega las contras al
exgobernador de triste memoria en el proceso interno panista, lo que implicaría otras complicidades a ponderar no voltea el laxo sistema norteamericano.
¿Qué habría dicho a medios y policías gringos de su tocayo GARZA DE COSS -que también tiene flotilla de pipas- si en lugar de anotarse en la plantilla de OMHEIRA LÓPEZ lo hubiera hecho en la del TRUKO VERÁSTEGUI?
Ese es el fondo perverso en el que están imbuidos medios y elementos del truculento sistema de justicia vecino.
Atrás del reclamo del Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA por los deslices mediáticos del L.A. Times, publicando cualquier cantidad de barbaridades en contra de su persona e investidura, están los tamaulipecos con sus liderazgos, avalando la intachable hoja de servicio del Mandatario tamaulipeco.
Su expediente profesional, personal, familiar, político, son del dominio público aquí, así como la historia y vena criminal de quien está convertido en inventor de falsa información, con la que busca mantenerse en el estado de impunidad que ha marcado su vida.
Por eso, ayer que celebramos el Día de la Libertad de Expresión, el Gobernador se dirigió a todos los comunicadores, para refrendar su respeto irrestricto a ese derecho, que fortalece a las instituciones cuando se ejerce con responsabilidad; enriquece la vida pública cuando se sustenta en hechos; y contribuye al desarrollo de una sociedad más justa cuando privilegia la verdad por encima de cualquier interés.
Así lo dijo y así es: más allá de las diferencias, lo que nos une es el compromiso con Tamaulipas y con el derecho de nuestra gente a conocer la verdad.
