Por Adán Reyes Guerrero
El reciente relevo en la Secretaría de Salud de Tamaulipas desató la tradicional ola de flayers y felicitaciones públicas por parte de los jefes de distrito de salud para el bienestar Aunque el protocolo dicta que es mera cortesía institucional, el trasfondo político revela una estrategia de supervivencia.
En la administración pública, la llegada de un nuevo secretario genera incertidumbre en los mandos medios ante posibles relevos.
Así, lanzar una felicitación firmada con cargo y logotipo cumple una doble función: una de ellas es hacia la nueva cúpula, al levantar la mano para mostrar lealtad institucional desde el primer minuto y buscar asegurar la continuidad en el puesto.Y la otra es hacia la base trabajadora, funciona como una “auto-ratificación”. Al enviar este mensaje a su entorno, el directivo proyecta ante el personal médico y administrativo que mantiene el control y la coordinación con el nuevo mando estatal
En un sector tan sensible como la salud, tender puentes de inmediato es la regla de oro para no quedar fuera.
