Solorio

Por Oscar Díaz Salazar

José Ángel Solorio es un líder de opinión en Tamaulipas, una figura que es incómoda a los actores políticos, un personaje que nutre sus textos con un bagaje que incluye largos años en la brega periodística, tantos como los de su militancia en los partidos y organizaciones de izquierda.

Formado como ingeniero agrónomo en la Universidad Autónoma de Nuevo León, en los años en que esta institución estaba muy identificada y vinculada a las organizaciones de los campesinos, y a los campesinos, deriva y fortalece su preparación académica en la UNAM, donde cursa el doctorado en Historia.

Solorio es un gran conversador, platicando con él, se puede pasar con facilidad, – y gracia -, de conceptos muy elevados de ciencia política o historia, a las expresiones más representativas del habla popular, y es en esas ocasiones cuando le digo que él pudo haber salido de Río Bravo, pero Río Bravo, Tamaulipas, su tierra natal, sigue presente y vigente en su corazón y en su expresión.

Solorio no necesita quien defienda y elogie su trabajo periodístico, se defiende solito y sus textos dan cuenta de su valía.

Hoy quiero referirme a otra faceta igual o más valiosa de la actividad de José Ángel Solorio, que es la producción de material, textos y audiovisuales, para divulgar la historia de Tamaulipas y para ponderar algunos personajes de la historia regional, que han sido poco valorados en nuestra tierra y en el contexto nacional.

Llevo algún tiempo frecuentando a Solorio y elaborando esta reflexión que hoy me lleva a redactar este reconocimiento a Solorio, que el día de ayer presentó un documental (cine) -con Pedro Salmerón-, sobre la vida, obra y trayectoria de Emilio Portes Gil, el ex presidente de la República.

Con la anfitrionia del presidente municipal de Reynosa, Carlos Víctor Peña Ortiz, se mostró un material audiovisual de buena manufactura, que refleja un trabajo profundo de investigación y reflexión, de tres historiadores, que se atreven a desafiar a los que han pintado a Portes Gil como simple pelele de Plutarco Elías Calles.

En el evento celebrado en el salón audiovisual del Museo del Ferrocarril, hubo dos buenas participaciones: del alcalde Carlos Peña y de la senadora Maki Ortiz, quienes compartieron anécdotas de los abuelos del presidente Carlos Peña, contemporáneos y rivales políticos del ex presidente Portes Gil.

Destacada la reseña y comentarios sobre el audiovisual del amigo Rodolfo Santos Dávila, y justo es reconocer el trabajo del personal de la Secretaria de desarrollo económico de la administración municipal, coordinados por su titular, Lic. Rodolfo González Núñez.

Regreso con José Ángel Solorio para reconocer su esfuerzo para conocer y divulgar nuestra historia, nuestros valores, nuestras costumbres, nuestras tradiciones.

Con el ejemplo de Solorio podemos demostrar que es falsa la expresión de Vasconcelos cuando decía que la cultura terminaba donde empezaba la carne asada… Solorio es un intelectual de carne asada, de machacado, de birongas, de fara fara, de letras, de lecturas y de viajes que ilustran.

Los invito a conocer la obra literaria de Solorio, sus textos de historia y sus cuentos y novelas, que son tan buenos como los de Ricardo Garibay.

Termino diciendo que estas líneas, aunque escritas con el gran afecto que le tengo al Master Solorio, puedo asegurarles que son muy objetivas y muy ciertas.

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