POR José Inés Figueroa Vitela La supervivencia de los polvos de aquellos lodos, puede tener infinidad de matices y explicaciones, por sobre la incomodidad de los danzantes de temporada. La empatía, la coincidencia, la ignorancia, la soberbia, o la amnesia, nunca han sido argumento para desconocer los peldaños andados, en la ruta hacia las cúspides, que desde arriba puedan significar el camino de regreso, más allá de los infiernos. “Te lo digo Chana para que me entiendas Juana”, decían los mayores. El que avisa no traiciona… y toma sus previsiones.…
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